13 de diciembre de 2019

LA MATRIX DE TODAS LAS BATALLAS

En el gobierno norteamericano hubo tristeza por el resultado electoral; pero duró poco y muy pronto se impuso el pragmatismo de los halcones. Luego, los hombres que conducen la proa de las relaciones argentinas con Estados Unidos aterrizaron para escuchar la oferta de una gobernabilidad posible: la deuda puede conversarse, los despliegues securitistas en el Cono Sur no tanto. Diario de los días en que comenzó a definirse el futuro de la Argentina.


Por Claudio Mardones 

Dos veces en los últimos tres años los funcionarios de la embajada de los Estados Unidos en Argentina vivieron con estupor un resultado electoral. La noche del 8 de noviembre de 2016 el entonces embajador Noah Bryson Mamet no pudo cerrar la velada organizada en su residencia para las elecciones presidenciales de su país, porque la candidata demócrata Hillary Clinton había sido derrotada por el magnate republicano Donald Trump. El ex recaudador del partido y embajador político de Barack Obama lloró en uno de los sillones victorianos del primer piso, ante los rostros compungidos de buena parte del personal diplomático.

Casi tres años después Edward Prado no lloró, pero vivió su primera decepción electoral en tierra criolla. Fue durante la noche del 11 de agosto, las primarias presidenciales. Calzado en el traje de embajador político de la administración Trump, el ex juez texano fue testigo de la derrota que sufrió Mauricio Macri a manos de Alberto Fernández por una diferencia de 18 puntos que superó todos los pronósticos. La primera reacción del staff de la embajada fue la zozobra ante el inminente regreso del populismo y la mala performance de un amigo muy cercano a Washington.

Al Departamento de Estado (State Dept) no le gustan las sorpresas y menos cuando son electorales. Para eso cada embajada se encarga de trazar un panorama político lo más certero posible. El nuevo mapa electoral obligó al aparato diplomático a reaccionar con velocidad. Misión: confirmar o desmitificar el riesgo del fantasma populista que implicaba una eventual victoria de la fórmula Fernández y Fernández en las presidenciales del 27 de octubre. El canal elegido fue el diputado nacional Sergio Massa. El jefe del Frente Renovador es una de las relaciones políticas más confiables que tiene el Departamento de Estado dentro de los partidos que integran el Frente de Todos.

La gran pregunta es qué precio le pondrá Trump al pedido de quita por parte de los economistas del peronismo y qué modelo de negociación utilizará para cobrarse los favores que conceda.

Pliego de condiciones

O'Reilly sobrevivió a los desplazamientos y durante los últimos años es uno de los encargados de mantener la interlocución con Argentina y monitorear la relación bilateral. Ante Massa, propuso un vínculo “sin sorpresas” y con una agenda “desideologizada”. Sin embargo la lista comenzó por Venezuela y siguió con una afirmación: que Argentina no abandone el Grupo de Lima, alianza regional promovida por Washington para presionar al gobierno de Nicolás Maduro y que ya sugirió el uso de la fuerza para reemplazarlo por el titular de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó. “Todo dentro del Grupo de Lima, nada fuera de él. Si es necesario que sea a los codazos háganlo, pero es importante mantener ese espacio”, enunció el diplomático luego de reconocer en reserva que la estrategia de instalar a “un presidente encargado” en Venezuela no dio los resultados esperados. Aun así el plan que coordina el Comando Sur de los Estados Unidos para utilizar la opción castrense sigue en pie, mediante la convocatoria del órgano de consulta del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), pacto militar de ayuda mutua creado en 1947 y reactivado en septiembre último con el apoyo de Argentina.

En lo relativo al vínculo bilateral los anfitriones de Massa hicieron hincapié en mantener los avances registrados en materia de defensa y seguridad, posiblemente los puntos más importantes del acuerdo firmado por Macri y Obama en marzo de 2016, refrendados luego por Trump sin incluir el capítulo referido al cambio climático. La hoja de ruta de O’Reilly planteó mantener la “cooperación” en la triple frontera que tiene Argentina con Paraguay y Brasil, donde a partir de 2016 se instalaron “centros de fusión de inteligencia” conformados por las distintas agencias norteamericanas de espionaje para la presunta persecución del terrorismo y el narcotráfico. La lista de intereses también apunta a los programas de lucha contra el narcotráfico que se despliegan en el norte del país, donde la DEA trabaja con policías provinciales, la Policía Federal, Gendarmería y las Fuerzas Armadas. En el prolífico rubro de “la Seguridad” incluyó otro pedido: profundizar los cursos de formación para las policías locales, las fuerzas de seguridad y especialmente con Prefectura Naval y la Armada Argentina.

China figura al tope de las preocupaciones de la nueva doctrina Monroe para la era Trump. Si bien Washington dice respetar los acuerdos firmados con Beijing, que transformaron a Argentina en el primer destinatario de inversión china en el exterior, los negociadores de la Casa Blanca plantearon tres inquietudes al respecto: puertos, telecomunicaciones y drones. Y un hincapié particular en poner límites a la expansión de las empresas ZTE (Zhong Xing Telecommunication) y Huawei (que impulsa el desarrollo de la red 5G), protagonistas de la guerra comercial y tecnológica que libran ambas potencias. También expresaron su preocupación por la utilización de drones de fabricación china DJI que podrían estar atentando contra la seguridad de instalaciones de Estados Unidos en el país.

Los temas comerciales y económicos no formaron parte del primer catálogo de prioridades, aunque en materia agropecuaria identificaron una “falta de coordinación” entre el Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria (Senasa) y la Secretaría de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) para agilizar las importaciones y exportaciones de carnes y alimentos.

Será como en el gobierno de Néstor Kirchner, cuando le pidió apoyo a Bush para renegociar la deuda antes de pagarla y antes de la IV Cumbre de las Américas: puro pragmatismo”, aseguran los futuros funcionarios del Palacio San Martín. Quince años después de aquella etapa, la nueva interlocución del peronismo con un presidente republicano dependerá del equilibrio inestable regional, que empeoró antes de su arranque oficial.

El golpe de estado en Bolivia se transformó en el principal desafío de la gestión Fernández antes de llegar al poder; y los mismos funcionarios norteamericanos que lo atendieron en México fueron los garantes del derrocamiento de Evo Morales. Claver Carone y Kozak, no es casualidad, acaban de ser elegidos por Trump para participar de la delegación que representará a la principal potencia mundial en la asunción de Fernández. Un gesto que confirma el tono de la relación que comenzó en el DF.

El golpe de estado en Bolivia se transformó en el principal desafío de la gestión Fernández antes de llegar al poder; y los mismos funcionarios norteamericanos que lo atendieron en México fueron los garantes del derrocamiento de Evo Morales. Claver Carone y Kozak, no es casualidad, acaban de ser elegidos por Trump para participar de la delegación que representará a la principal potencia mundial en la asunción de Fernández. Un gesto que confirma el tono de la relación que comenzó en el DF.


Fuente: Crisis