22 de diciembre de 2019

LA INCULTURACIÓN EN EL LEGADO DEL PAPA FRANCISCO. EL PENSAMIENTO DE JUAN CARLOS SCANNONE

"Hace unos días falleció el Padre Juan Carlos Scannone (SJ), profesor de Bergoglio  -a quien marcó profundamente-  y uno de los grandes intelectuales de la Iglesia Católica de las últimas décadas. El año pasado (2018) tuve la oportunidad de entrevistarlo en el legendario Colegio Máximo de San Miguel, donde pudimos pasar una tarde hablando de la piedad popular, del Santo Padre, y por supuesto sobre la Teología del Pueblo".

 

 


Por Fabián Lavallén Ranea.

El Padre Juan Carlos Scannone fue un sacerdote jesuita de una vastísima trayectoria. Nacido en 1931, se recibió de Licenciado en Filosofía en la Facultad de Filosofía de San Miguel, Licenciado en Teología por la Universidad de Innsbruck, y Doctor en Filosofía por la Universidad de Munich. Fue profesor del Papa Francisco, uno de los fundadores de la Filosofía de la Liberación, y uno de los más importantes integrantes de la corriente argentina denominada “Teología del Pueblo”.

En Europa pudo estudiar con Karl Rahner, Max Muller y con uno de los filósofos más importantes del siglo, Paul Ricoeur. Pero su pensamiento situado y su identidad intelectual lo llevaron a profundizar en los misterios del pensamiento del hombre desde la cultura popular latinoamericana, desde Rodolfo Kusch entre otros, dialogando con el gran peruano Gustavo Gutierrez, con el uruguayo Alberto Methol Ferré, con Enrique Dussel, Amelia Podetti y tantos otros. Integró múltiples grupos de estudio, entre los cuales se destaca el grupo de Cultura Popular de la Facultad de Teología de Villa Devoto. Autor de decenas de libros importantísimos, asesor del CELAM, fue un referente ineludible del pensamiento latinoamericano.

Hace unos pocos días tuvo un ACV que lo afectó gravemente. Luego de un par de semanas falleció en San Miguel, donde residía, partiendo “a la casa del Padre”, como lo comunicó la Iglesia. Fue sin dudas uno de los grandes intelectuales de la Iglesia Católica de las últimas décadas, más aún, si pensamos la trascendencia de su pensamiento al ser tan importante para la formación del Santo Padre Francisco. Podemos decir sin dudas que fue uno de los grandes pensadores de la región.

El año pasado (2018) tuve la oportunidad de entrevistarlo, para un artículo que estaba preparando sobre su pensamiento,[1] pasando una tarde junto a él en el Colegio Máximo de San Miguel, donde gracias a su generosidad y excelente disposición, pudimos hablar de la piedad popular, del Santo Padre, del Padre Castellani, de Mama Antula, y por supuesto la Teología del Pueblo. Lo que sigue es una pequeña parte de esa charla.

Padre, quisiera que me hablara de algo obvio, sobre la Teología del Pueblo (TP) ya que las referencias a la misma dadas por el Sumo Pontífice hacen que tengan una visibilidad internacional impensada hace unos años. Usted es muy claro en explicar que la Teología del Pueblo tiene una singularidad, una serie de características que la hacen única como una corriente identificable. Así como otras corrientes privilegian el análisis socio-estructural, en este caso, sería la historia, la cultura y la religión, ancladas en la situación puntual latinoamericana y argentina.

Es central en ese perfil el aporte de la COEPAL (Comisión Episcopal de Pastoral), designada pos-conciliarmente por la Conferencia Episcopal Argentina con el objetivo de plantear un plan nacional de pastoral a partir del espíritu del Concilio Vaticano II. Entre ellos fueron fundamentales los padres Lucio Gera y Rafael Tello (profesores de la Facultad de Teología de Buenos Aires), el padre Justino O´Farrel, Gerardo Farrel, etc. En los setenta Gera se constituyó como el líder intelectual de aquel grupo, quien tendrá enorme importancia también en el Documento de Puebla. Todos ellos fueron de grandes aportes, identificando a la cultura y al pueblo como elementos fundamentales. Así también, se gestó una revalorización de la piedad popular, tema también central.

¿Podríamos incluir al Padre Fernando Boasso también entre ellos? Tuve la suerte de entrevistarlo un año antes de su fallecimiento, y él enfatizaba mucho el elemento central que implicaba la cultura para la COEPAL.

Si, sin dudas. Hombre profundo, estudioso, intuitivo. Protagonista de todo ese proceso. Su cuerpo descansa en este mismo lugar, en el patio del Colegio. Fundamental para comprender muchos temas vinculados a la piedad popular y las representaciones sociales también.

Padre, ¿podemos pensar que algunos de los grandes nutrientes de la Teología del Pueblo fueron el tercerismo, peroniano, de resistencia   -que a su vez tanto se había nutrido de la doctrina social de la iglesia-  y a la Teoría de la Dependencia?

Toda la emergencia de ese pensamiento estaba relacionado con el Peronismo, y en general con el tercerismo. En el sentido que se planteaba en las Cátedras Nacionales de sociología de la UBA, donde también había gente de filosofía. Recordemos que ahí estaba Justino O´Farrel, quien fue el nexo entre las Cátedras Nacionales y la Comisión Episcopal. En esos años se buscaba en la historia latinoamericana y argentina medios de interpretación de nuestras identidades, pero entendiendo que en aquellos contextos de la Guerra Fría, no sean ni Liberales, ni marxistas.

En ese momento estaba el Instituto Di Tella, el cual representaba un poco la línea liberal y, por otro lado, el marxismo. Con respecto a la Teoría de la Dependencia, sin dudas, la misma fue importante para toda la teología latinoamericana, pero no sólo por su mirada económica, sino como una liberación integral de la dominación.

La categoría Pueblo es muy fuerte en nuestro pasado, y nuestra región.

Exacto. Se encontró en aquellos años la categoría del pueblo con la categoría histórica, que al mismo tiempo relacionaba la problemática de la cultura. Gera y la COEPAL hablaban de “pueblo de Dios”, utilizando la categoría bíblica privilegiada por el Concilio para referenciar a la Iglesia, y “los pueblos”, con particular énfasis sobre el pueblo argentino. Digo en mi trabajo reciente (el Padre J.C. Scannone se refiere al trabajo “La teología del pueblo. Raíces teológicas del papa Francisco”, de Editorial Sal Terrae, Bs As 2017) que la categoría pueblo es ambigua, no por pobreza, sino por riqueza, ya que puede designar al pueblo-nación, o a las clases populares. Como lo planteaba la COEPAL, se lo entiende como pueblo nación, como la “unidad plural de una cultura común”. Para la “escuela argentina”, el pueblo es comprendido desde la cultura, entendiendo a ésta como “estilo de vida común de un pueblo”.

Quisiera consultarle sobre un concepto particular, el cual vemos intermitente en muchos trabajos y permiten acercarnos a la piedad popular. Me refiero al concepto de “inculturación”. Usted comenta que ya Juan Pablo II trabajaba este concepto.

Claro, él fue el primero, el primer papa que hablo de eso, porque el tema ya se había introducido en uno de los sínodos, me parece que en el de la Evangelización, en 1974. A nivel pontificio el primero que lo usa es Juan Pablo. El papa habla de la inculturación de la palabra de Dios en las culturas de la Biblia. Y diciendo por tanto que aparece inculturada la sagrada escritura, la fe. Pero que esto también debe darse en todas las culturas. Entonces algunos comienzan a hablar de aculturación, y él dice, que es un “hermoso neologismo”, la inculturación. Luego ya se usa oficialmente en Catequesis, donde ya se usa explícitamente. Se hablaba de “enculturación”, de “aculturación”, y cada uno con un matiz distinto. En Puebla se habla de “encarnación de la fe en la cultura”. Es lo mismo, pero no se forja una palabra. Yo he trabajado mucho el concepto desde la filosofía.

Hay una trilogía de libros míos que se editaron en los años setenta, y luego en los ochenta, sobre el tema. Son dos libros de Teología y uno de filosofía. Ahí entonces hablo no solamente de una “Teología Inculturada”, en Evangelización, Cultura y Teología, sino también de un nuevo punto de partida, una filosofía inculturada en América Latina, es decir, de convergencia universal, pero con una perspectiva latinoamericana.

El papa Francisco da una gran importancia a la inculturación, ya que siempre fue una preocupación pastoral suya, incluso cuando organizó el Congreso desde la Facultad de Filosofía y Teología de San Miguel (1985), enfatizó la impronta y la tradición jesuita de inculturación, retomando lo que venía trabajándose desde la década anterior.

Veo cada vez más un interés por estos temas, particularmente por la emergencia de una religiosidad popular que sigue siendo masiva. Lo podemos ver en la peregrinación a Lujan, que mantiene todo los años no menos de un millón de personas y sigue creciendo, o la Virgen de Itatí, la fiesta de la Virgen de Guadalupe en Santa Fé, San Cayetano todos los años, etc, y tantas otras devociones que están profundamente ancladas desde la piedad popular.

Por supuesto. Aquí por ejemplo tenemos la Virgen Desatanudos, como está en la parroquia de San José del Talar, que reúne una cantidad de gente impresionante. No es muy antigua, es la que trajo Bergoglio, cuando estuvo aquí, con quien convivimos muchos años. El papa observa ese crecimiento devocional, y comunica una espiritualidad, una pastoral y una teología que tienen en su núcleo la ternura de Dios. Hay un libro muy interesante de Carlos María Galli sobre “la mariología” de papa Francisco, con el que se puede comprender muy buen su espiritualidad, y su relación con la piedad popular (El Padre J.C.Scannone se refiere al libro de Carlos María Galli, “La mariología del papa Francisco. Cristo, María, la Iglesia y los Pueblos”, de Editorial AGAPE, 2017).

¿Observa Padre, que muchos sectores no católicos, o gente que era católica pero no muy practicante, a partir de muchos gestos y acciones que ha hecho el papa Francisco, se acercan más a la iglesia?

Bueno, hay muchísimos ejemplos. Veamos por ejemplo en Italia, el caso del director de La Republica, que se hizo papista, un hombre que no creo que sea ateo, pero por lo menos es escéptico, y ahora como que toma otra conciencia del pontificado, de sus palabras, de sus actos, de su lectura del mundo.

Hay una ética social de Bergoglio que impacta mucho, que tiene un hilo conductor claramente evangélico, y muy propio de él, que es el de la misericordia. Desde ahí se podría recoger sus enfoques, ideas, diversos escritos y sobre todo gestos que caracterizan su pontificado, en particular su pastoral y teología sociales.

(Sobre esta última temática, el padre Scannone tiene un trabajo titulado “La ética social del Papa Francisco. El evangelio de la Misericordia en espíritu de discernimiento”, de Editorial AGAPE. Bs As, 2018).

 

 

[1]  Lavallén Ranea, Fabian (2018). La teología del Pueblo y la piedad popular. Diablo Mundo: notas de cultura y política. Año 7, número 45. Villa Pueyrredón, Bs As.


Fuente: Pensar al Sur