02 de julio de 2019

ARGENTINA: UNA TRANSICIÓN PARA RECUPERAR EL ESTADO DE DERECHO RECONSTRUYENDO EL PAÍS Y LA VIDA COTIDIANA

"En la actual etapa de destrucción del macrismo, los argentinos nos encontramos ante el riesgo del fin del Estado de Derecho" 


Por Alejandro Tarruella

En la actual etapa de destrucción del macrismo, los argentinos nos encontramos ante el riesgo del fin del Estado de Derecho. Y esto ocurre entre los desatinos de Mauricio Macri, las familias Macri, Caputo, y otras, la danza de los buitres, el FMI y sus deudas intransitables, también están en un punto de un fin de fiesta. Despojar  al país para destruir educación, salud, trabajo, ciencia, vivienda, obras públicas, cultura, conquistas históricas irrenunciables, con el fin de impulsar la entrega de su territorio y sus recursos naturales a potencias enemigas históricas, objetivo de esta etapa, está llegando a un límite. Argentina no puede seguir siendo un país exportador de capitales: desde que asumió Macri hasta agosto de 2018, fugaron 52 mil millones de dólares y la deuda externa alcanzó en el segundo trimestre del año los 261 mil millones de dólares. Esa inversión real, fue reconvertida en una fiesta de usureros y gangsters de cuello duro. Con el producto de la fuga, se pudo realizar un plan de expansión industrial, social, etc. e impedir así, la deuda externa que general los comisionistas del gobierno. La escena repite otras registradas a partir de 1955, e induce a pensar que hay que actuar con el fin de acabar con el circo siniestro de los vendepatria.

Cuando las papas quemaban, en el peronismo comenzó a circular la idea de la unidad para salir del pozo. La tarea de juntar voluntades de José Luis Gioja desde el partido Justicialista, las acciones de Cristina Fernández de Kirchner y otros dirigentes, permitieron avanzar en la generación de conciencia para esa reunión de voluntades con un fin en la mejor tradición peronista. El año electoral pone exigencias en la campaña pero esta campaña, tiene la particularidad de que se clama por unidad y por un programa de reconstrucción nacional que resuelva tareas imperiosas como la atención a los más necesitados en la formulación de un plan de reconstrucción productiva acorde con una política hacia las Pymes, un renglón fundamental, y hacia aquellos renglones de la producción que hagan ver las diferencias positivas que ofrece el país. Hay que pensar entonces, que la misma transición instala los días de una transformación inexorable. Unidad, ejercicio de voluntad popular y el poder sin dilaciones, esa sería una de las ideas centrales.

Las respuestas

El problema político interno, consiste entonces en reformular lo interior al movimiento nacional, cambiar el carácter de sus estructuras y sus actores para una etapa de transformación que presenta un panorama internacional novedoso. Frente al festín de los especuladores y los usureros, la respuesta que tomamos de algunos dirigentes políticos, es la necesidad de avanzar hacia una transición que recupere de modo absoluto el Estado de Derecho para realizar la democracia que merecemos los argentinos. En ese sentido, la irrupción del juez Alejo Ramos Padilla ante la actividad siniestra de la camarilla que encabezan Claudio Bonadío y Carlos Stornelli, va a marcar un punto de inflexión en la actividad de la justicia, convertida en una agencia de servicios corporativos (incluidos los de inteligencia). Ramos Padilla recuperó la capacidad de sorpresa, la creatividad de la política en el ejercicio de un capítulo de importancia en el Estado de Derecho: la justicia. Es posible incluso, que ese rumbo de restitución de los caminos del Estado de Derecho, se marque el límite final de la justicia macrista en el ocaso de la trampa política que se inició en 2016.

La transición que dará lugar con los cambios políticos electorales (si no hay una repentina acción del Parlamento que apresure esos tiempos), permitirá hacer saber a la sociedad y al pueblo,que nada es posible en la oscuridad o la componenda de personeros corporativos que no cuenten con la aprobación del conjunto social. Es necesario entre otras cosas, impedir la destrucción del valor de la cultura, la salud, la educación, la innovación tecnológica propia y la industria nacional para someter a la Nación a los juegos de mercado o a los caprichos del neoliberalismo en decadencia.

El tiempo que se abre marca además, el fin de la etapa que estuvo subrayada por la guerra de las Malvinas, la dictadura, el neoliberalismo surgido en la década del noventa. El Brexit señala el final, otro en la escala de ausencias que irrumpen en este momento histórico. El mundo es otro, la figura del Papa Francisco y la etapa histórica que inició en México Andrés Manuel López Obrador, hablan a las claras de un mapa que hay que leer en profundidad para saber hacia dónde y con quien caminar una vez superada la gestión Macri. La gesta de reconstruir la Patria nos encontrará con posibilidades inéditas de trabajar en común por los objetivos comunes.

Liderar para recuperar

Habrá que recuperar los ministerios de Trabajo, de Salud, conquistas históricas del peronismo reafirmadas en la Constitución de 1949, y tal vez dar lugar a uno nuevo de Pymes para poner uno de los ejes de la reconstrucción y dar pie a los grandes proyectos industriales para recuperarlos. Los liderazgos serán además, una exigencia que parte de la conducción nacional que planteará el gobierno. Desde ahí, los diferentes liderazgos podrán expresar la decisión de hacer camino en la comprensión de los problemas, sus protagonistas, y estar con ellos “en campo” para tener la percepción emocional de lo que falta y de lo que hay que realizar y así confirmar el proyecto nacional de la recuperación. El pueblo nos demanda la unidad para la acción y en la acción misma de lograr paso a paso los objetivos planteados.

La transición, que es lo inmediato en estas circunstancias, implica establecer un gobierno, que posibilite la atención inmediata de las necesidades más urgentes de los sectores más castigados por la entrega, el restablecimiento de las responsabilidades del Estado con la salud, la educación, la cultura, la producción, la industria y la ciencia, también con las provincias argentinas, que fueron utilizadas para pagar la fiesta de la especulación de las corporaciones que se adueñaron del poder.Se trata de un acuerdo amplio y generoso sobre las bases señaladas para avanzar en la recuperación del Estado de Derecho y las potestades que permiten la intervención inmediata para iniciar la recuperación nacional ante el riesgo de la entrega y la posible ocupación extranjera. Permitirá además, construir las herramientas para que un próximo gobierno elegido en las urnas, encare la continuidad de la atención a las necesidades más urgentes y además, las propias de una proyección estratégica que prevea redimensionar el lugar de la Argentina en la región y en el mundo, cuando huye el neoliberalismo en su derrumbe. 

La urgencia del presente

Es decisivo entonces, en tomar conciencia de que la unidad es un campo de acción inmediato, que tiene la urgencia del presente. Es la esperanza de los argentinos y el gesto necesario de sus más importantes dirigentes para conducir a la recuperación de la Patria.

Para dar vuelta los papeles en esta historia, debemos considerar un aspecto vital para rehacer los lazos de humanidad de los argentinos. Hay que volver al espíritu de participación como los de 1945, de la resistencia o del retorno del general Perón y para ello, debemos reconstruir lazos de unidad en la vida cotidiana, que es donde se sostiene la decisión de estar activos como ciudadanos. Reunirse es religar, religar es pensar en común cuáles son los intereses de las grandes mayorías para hacerlos y realizarlos.

Por eso, la unidad que se plantea desde el peronismo convoca a un encuentro nacional de voluntades políticas, con destino a conformar un colectivo que sea apoyo, sustento y promoción de las medidas necesarias para encarar una transición positiva hacia la recuperación del Estado de Derecho; exigirá con premura trazar una nueva Carta Magna que asista a dibujar el nuevo mapa donde estamos parados y eche por tierra, los desatinos de la acordada en 1994. Los días, los espacios, las circunstancias y las mujeres y los hombres, son otros. Desde ese lugar, se realizarán las tareas urgentes que exigen los sectores más afectados por la situación creada por el desgobierno y la entrega. Se trata entonces, se imaginar el tiempo al que se ingresa en estos días, el aire de transformación que trae consigo. Desde esa comprensión, cobran fuerza los términos de la unidad, el sentido colectivo de la idea de recuperación nacional bajo los términos que surgen de saber que hay un cambio profundo en el mundo, en la región y en el país. Ese es el desafío de la dirigencia que encarará con toda seguridad el salto generacional, el surgimiento de nuevos liderazgos para hacer el país que queremos y nos merecemos.

 


Fuente: Pensar al Sur