02 de julio de 2019

FRANCISCO Y LA SITUACIÓN

En la actualidad existen sólo dos estructuras de carácter masivo y orgánico a la vez, que tratan de perfilar un rol decisivo y “con alma” en el mundo futuro: La Iglesia Católica y el PC Chino. Es interesante compararlas cuantitativamente: ambas gravitan sobre poblaciones del orden de 1500 millones de habitantes, a través de formaciones de militantes que pueden estimarse en 50 millones. A diferencia del partido chino, de accionar limitado a sus fronteras, la Iglesia Católica tiene actuación en todos los países del mundo (en la propia China con dos expresiones, una “oficial” y otra “clandestina”. La negociación de reconocimiento y acuerdo en China es una de las operaciones más importantes que lleva a cabo hoy el Vaticano.


Por Luis V Sbértoli

 

Documentos

El Programa político-espiritual del Papa Francisco se desarrolla en sus documentos: Evangelii Gaudium, Laudato Si’, Amoris Lætitia, Misericordiæ Vultus, Gaudete et Exultate, Christus Vivit. El antecedente originario, el Documento Conclusivo de la Reunión de Obispos de Aparecida, Brasil (2007) cuya redacción dirigió, ya marcaba la orientación general: opción por los pobres, por la cultura de la vida y del encuentro, contra la cultura de la muerte y todas las formas de marginación, de exclusión y descarte humano.

Es importante profundizar en estos mensajes, porque explican y fundamentan muy bien la gestión de Francisco: Una Iglesia misericorde, “en salida”, “accidentada”, metida en los laberintos de la compleja situación mundial, en busca permanente de las “periferias”geográficas y existenciales y de una ecología integral.

Geopolítica

En la actualidad existen sólo dos estructuras de carácter masivo y orgánico a la vez, que tratan de perfilar un rol decisivo y “con alma” en el mundo futuro: La Iglesia Católica y el PC Chino. Es interesante compararlas cuantitativamente: ambas gravitan sobre poblaciones del orden de 1500 millones de habitantes, a través de formaciones de militantes que pueden estimarse en 50 millones. A diferencia del partido chino, de accionar limitado a sus fronteras, la Iglesia Católica tiene actuación en todos los países del mundo (en la propia China con dos expresiones, una “oficial” y otra “clandestina”. La negociación de reconocimiento y acuerdo en China es una de las operaciones más importantes que lleva a cabo hoy el Vaticano.)

La presencia de la Iglesia se manifiesta muy dinámica en Asia yÁfrica, estabilizada en América y en franca declinación en Europa. Es muy fuerte el peso de las iglesias orientales ortodoxas en Rusia y Europa Oriental.

El accionar de la Iglesia se establece en el mundo a través de una red de 5000 obispos y más de 400,000 sacerdotes, millones de consagrados. En casi todos los ámbitos afronta campañas de ataque y desprestigio por sus defectos (pedofilia, abusos de poder), pero sobre todo por sus virtudes, ya que representa la barrera casi única al avance de las ideas “modernizadoras” de erradicación de las comunidades libres y las familias, y la sujeción de los individuos a sistemas cada vez más despiadados de control y manipulación.

En el resto del mundo, especialmente occidental, el poder está administrado por grupos locales de influencia y de negocios. Los viejos partidos políticos están en disolución, y en su lugar opera un Sistema de Control y Consumo crecientemente globalizado en el que convergen estados y corporaciones. Lejos quedaron las esperanzas de “internacionales” políticas. Prima la lógica del consumo y del entretenimiento vehiculizados por una red comercial y financiera montada en los nuevos medios de comunicación profesionales y sociales. En vez de proyectos políticos de alcance mundial se imponen “modas” culturales y tecnológicas que consolidan al Sistema al profundizar el aislamiento de los individuos.

La red global “en blanco” convive con una red subterránea de crimen organizado que se halla en equilibrio con ese sistema superficial de poder, y al que se derivan ingentes recursos originados en los sistemas de corrupción política, comercio ilegal dedrogas y armas, y de trata de personas e influencias.

El Papa y Argentina

Queda insinuada la magnitud del problema del ser y acontecer de la Iglesia, y la inconcebible cantidad de problemas y perplejidades que plantea. ¿Cómo ponerse en el lugar de Francisco? ¿Cómo empezar, sin hacer el ridículo?

La mayor parte de las críticas que se le hacen en el país no trascienden el plano inmediatista y politiquero, y provienen de personas que lo odian tanto como a la Iglesia. Los mismos K fueron los primeros enemigos del entonces Cardenal, al que se le atribuían intenciones desestabilizadoras. Es inconcebible hoy la “sinceridad K” (como la de cualquier otro agrupamiento notorio, centrado en su lógica de poder “al contado”).

La relación con el Gobierno de Macri es mala, y aquí llegamos al meollo de la cuestión: ¿Quién planteó primero la distancia? No tengo dudas de que fue la alianza gobernante, asentada en el tradicional ateísmo radical y el neo pragmatismo burocrático (Peña, Durán Barba) En el momentoinicial, un gran acuerdo bendecido por Francisco podría haber permitido una acción de gobierno de mayor consenso y potencia.

Hoy mismo el gobierno podría optar por un acercamiento afectuoso, pero no quiere, al menos en forma abierta. Y en la historia reciente asumió hasta la impostura y el desafío de la propiciación del aborto…

Creo que la decisión de Francisco de no venir a la Argentina es su gesto político mundial de mayor envergadura para ilustrar el rumbo que quiere para la Iglesia.

Francisco tiene voluntad, firmeza, claridad y valentía: no apoya al PJ ni a los K: apoya a los que con bastante lógica los apoyan, y que configuran esa franja social que él valora y admira, la de la piedad popular, que inspiró y sostuvo al cristianismo “de la liberación” o, en términos de Francisco, “del Pueblo”.

Francisco pelea por palabras y sentimientos “viejos”: Pueblo, Patria, fe, familia, comunidad, derechos laborales y sociales, independencia, soberanía, acogida. El gobierno quiere ser “moderno”, y en casi todos estos temas estánmuy lejos de su agenda. No hay mucha posibilidad de encuentro…

En el sector “anti-K” puede haber muchos “cristianos”, pero son pocos los comprometidos con esos valores. La mayoría son creyentes “light”, de los que afirman que la religión y la fe son para la casa, de puertas adentro, y que en la plaza pública debe primar lo laico, y hasta lo ateo (no sea cosa que alguien se ofenda). ¿Y Dios? Bien, gracias...

Creo que Francisco sabe que la Iglesia está condenada a corto plazo a estar “en minoría” (como en los tiempos apostólicos), y ha elegido la minoría con la que quiere quedarse: la de los postergados de la Tierra.

 


Fuente: Pensar al Sur