28 de diciembre de 2017

El CASO AMIA: EL LARGO BRAZO DE EEUU E ISRAEL EN LA ARGENTINA

La figura legal de “traición a la patria” no se aplicó nunca contra un presidente o expresidente en la historia argentina. El juez federal Claudio Bonadio lo hizo en este caso para procesar a Cristina Fernández de Kirchner, en base a indicios de una supuesta ayuda a un “enemigo” del país: Irán.

Según el fallo del magistrado, los iraníes acusados de haber perpetrado el atentado a la AMIA, ocurrido el 18 de julio de 1994 y que provocó la muerte de al menos 85 personas, iban a ser beneficiados por el memorándum de entendimiento con Irán, porque el acuerdo entraba en vigencia ante la sola firma de los presidentes de los dos países.

El magistrado asegura que la cláusula séptima del acuerdo ordenaba informar a Interpol sobre el entendimiento, para el juez, para que caigan las “alertas rojas” de captura contra los acusados.

“La traición a la patria no es una figura usual. Se aplica cuando alguien se levanta en armas contra el Estado argentino o colabora con un enemigo del país. 

El excanciller Héctor Timerman como la ex presidenta desmintieron siempre que hayan intentado hacer caer los pedidos de captura con el memorándum. Sin embargo, para el magistrado -precisó Domínguez- si no se cayeron las “alertas rojas” fue porque Interpol lo impidió.

Bonadio, además, argumentó que el testimonio del ex secretario general de Interpol, Ronald Noble, está viciado de nulidad dado que nunca declaró ante la justicia y demostró haber tenido un lazo de cierta amistad con Timerman. 

 


Por Juan Gabriel Labaké -12/12/17
La prisión preventiva dictada por el juez Bonadio contra 6 funcionarios y allegados al gobierno anterior, incluida la ex presidente de la Nación, y el procesamiento de otros 5, constituye un hecho de tal gravedad institucional y de tanto desprestigio internacional que obliga a efectuar un recuento completo y -hasta donde se pueda- desapasionado del caso y a sacar las conclusiones pertinentes.

Por otro lado, nunca había quedado expuesta con tanta nitidez la asfixiante penetración e influencia de Israel en nuestro país, así como la total dependencia, respecto de ese Estado extranjero, de instituciones y personas que figuran como argentinas. Es decir, la DAIA, la AMIA, la OSA y los medios, más los centenares de periodistas y dirigentes políticos que han sido reclutados y cooptados por Tel Aviv y su Embajada en Buenos Aires. Todo ellos actúan como verdaderas quinta columnas israelíes en nuestro territorio.

El control sobre todos los nombrados también lo ejerce EE.UU. y Gran Bretaña, pero el de Israel es más fuerte y estricto, y su sistema de premios y castigos más férreo, duradero y vengativo. En nuestro país, usted puede criticar a EE. UU. y sobrevivir políticamente a esa aventura. Pero si critica a Israel y, especialmente, si le destapa sus maldades y sus planes de dominación o desestabilización, pasará a ser un muerto civil por el resto de su vida. Y la DAIA y la AMIA lo fulminarán con su anatema-calumnia favorito: nazi judeofóbico, ante el cual sus “amigos” obedientes tiemblan, y el resto (los “independientes”) huye despavorido.

Con esos parámetros de lealtades forzadas y silencios cómplices o “prudentes” se ha desarrollado este gran cambalache judicial, político y moral (mejor dicho, inmoral) que es hoy la investigación (que nada ha investigado sino encubierto) del atentado a la AMIA -también el de la Embajada de Israel- y sus coletazos: Stiusso, Nisman, su muerte, su denuncia y la prisión preventiva de Cristina y sus colaboradores, más algunos particulares.

He aquí una apretada síntesis de los hechos comprobados (reitero: comprobados):

1.- A fines de 2002, el entonces presidente Dr. Eduardo Duhalde envió al jefe de la SIDE, Lic. Miguel Ángel Toma, a entrevistarse con George Tenet, director de la CIA norteamericana, para conciliar la tirantez que había entre ambas centrales secretas de inteligencia, desde el gobierno anterior (Dr. De la Rúa), por un desliz de nuestros espías. La CIA aceptó “perdonar” nuestra imprudencia, a condición de que la Argentina orientara la investigación del caso AMIA según los datos que contenía el llamado “Informe Internacional” que habían redactado la CIA y el Mossad. Nuestro gobierno aceptó. Tenet entregó en mano a Toma el Informe “de inteligencia”, con la expresa condición de que lo usara exclusivamente el Ing. Antonio Stiusso, a la sazón jefe de Operaciones de la SIDE. Stiusso lo tradujo (bastante mal) y lo “adornó” un poco con algunas “informaciones de inteligencia” de su propia cosecha, y así lo entregó Toma al entonces juez Galeano, el 23 de enero de 2003. Lo recibió en 2004 el juez Canicoba Corral, cuando el Consejo de la Magistratura destituyó a Galeano, y quedó en manos del difundo fiscal Nisman cuando asumió en la Unidad Fiscal de Investigaciones AMIA (UFI AMIA)  en marzo de 2005.

Hoy, ese Informe es ultra secreto y está en la caja fuerte de la UFI AMIA. Pude examinarlo personalmente porque soy parte en el juicio AMIA: defiendo a un argentino nieto de sirios y de religión musulmana, falsamente imputado, el señor Alberto Kanoore Edul.

2.- El Informe Internacional abarca 50 hojas, más otras 100 de anexos, y está firmado directamente por George Tenet, el entonces director de la CIA. Su contenido y su valor como prueba son realmente lastimosos: se trata sólo de “conjeturas de inteligencia”, y declaraciones de 11 “testigos”, todos ellos terroristas del grupo marxista de origen iraní llamado MKO (Mujaidines del Pueblo), enemigos declarados de la revolución islámica, y autores de numerosos atentados sufridos por el Irán del Ayatollah Jomeini. A esos “testigos” les creyeron y los usaron como única prueba, tanto la CIA y el Mossad, como el fiscal Nisman y todos sus superiores en la pirámide judicial, los funcionarios del Poder Ejecutivo, los legisladores, los medios de comunicación masiva y el resto de las personas que constituyen el llamado “establishment” nativo, y también el internacional. Las declaraciones de esos testigos ha sido hasta hoy la verdad oficial, sólo porque la presión de EE. UU. e Israel es muy poderosa, casi irresistible, en la Argentina.
Doy fe de lo que acabo de exponer, porque tengo la documentación que lo prueba.

3.- Los fantasiosos relatos del Informe Internacional también fueron usados como única prueba por el destituido juez Galeano para pedir al gobierno británico la extradición del ex embajador iraní en Buenos Aires, señor Hadi Soleimanpour, aduciendo que había sido uno de los autores intelectuales del atentado a la AMIA. Y ahí quedó al descubierto la mistificación de la CIA, el Mossad y la SIDE de Stiusso: el juez británico Christopher Pratt, en su sentencia de noviembre de 2003, rechazó el pedido argentino de extraditar al ex embajador iraní Soleimanpour, porque en las 6.000 fojas del pedido argentino no había una sola prueba.

Además, y siempre debido a la ausencia de pruebas (una típica “aventura procesal”), el juez Pratt condenó a nuestro país a pagar las costas de ese juicio que se elevaron a 280.000 dólares.

De modo que puede asegurarse que la acusación contra los iraníes es totalmente infundada. Conviene remarcar ese hecho por ser la clave inicial de este inmenso desbarajuste en que se ha transformado la investigación del atentado a la AMIA, y que ahora tiene una de sus derivaciones más peligrosas y alarmantes en la prisión preventiva de Cristina Kirchner, su canciller Timerman y otras 4 víctimas de los caprichos de la CIA y el Mossad… y de la “ductilidad” y funcionalidad del juez Bonadio.

4.- Lo notable del caso es que, 4 años después de ser liberado Soleimanpour, en 2007, el difunto fiscal Nisman y el juez Canicoba Corral enviaron su exhorto a Irán, solicitando la extradición de 8 de sus funcionarios y diplomáticos. Para ello, usaron exactamente la misma documentación (la del Informe Internacional de la CIA y el Mossad) que había rechazado el juez británico Christopher Pratt por no contener una sola prueba, ni nada que mereciera ese nombre.

Es indispensable agregar que ese exhorto de Nisman y Canicoba Corral a Irán fue expresamente pedido por EE.UU., y apoyado por la DAIA, según reveló la revista FORWARD de la colectividad judía de Nueva York, en su edición del 17-3-06, con motivo de realizarse el Congreso Anual del American Jewish Committee (Comité Judío –Norte-Americano). Dice FORWARD:
Estados Unidos urge a la Argentina que acuse a los iraníes
Altos funcionarios del gobierno Bush y parlamentarios (de EE UU) se reunieron recientemente con los máximos funcionarios políticos y judiciales argentinos, para urgirlos a acusar al más alto liderazgo de Irán de haber perpetrado la explosión que mató a 85 personas y herido a más de 300.

Los (norte) americanos “quieren claramente acusar a Irán”, dijo Miguel Bronfman, un abogado que... representa a la mutual judía de la Argentina, AMIA... Una fuente de inteligencia familiarizada con las reuniones entre el gobierno [norteamericano] y los argentinos dijo que EE UU está presionando a la Argentina para que emita órdenes de arresto contra altos funcionarios iraníes.

El gobierno (de EE UU) asignó recientemente 85 millones de dólares para programas de ayuda para promover la democracia en Irán (¡sin desperdicio...!).

En una movida separada, un grupo de parlamentarios (norteamericanos) reclamó a los fiscales y a los abogados del caso [AMIA] que se expidieran nuevas órdenes de arresto [contra los iraníes]. Los parlamentarios (norteamericanos) agregaron que EE. UU. apoyaría nuevamente las órdenes de arresto ante Interpol, de acuerdo con lo informado por Marta Nercellas, una abogada de la organización argentina judía DAIA, quien asistió a la reunión.

De acuerdo con las fuentes, los fiscales (eran Nisman, y el posteriormente “desaparecido” Martínez Burgos) están preparando una nueva acusación y renovadas órdenes de arresto contra altos líderes iraníes. Este proceso podría demorar algunos meses, agregaron las fuentes. (Unos diez meses después, Nisman entregó “su” dictamen)
Está todo dicho.

5.- A su vez, la falta total de pruebas contra los iraníes fue poco después puesta en evidencia por el fiscal iraní Dr. Rumiani, al responder (el 4 de octubre de 2008) el exhorto enviado por nuestro país. Por ello, Rumiani solicitó a Nisman y Canicoba Corral que le enviaran las pruebas que hubiere, si las había, para darle curso al pedido de extradición.

6.- Ante la falta total de respuesta de los Dres. Canicoba Corral y Nisman a la nota del fiscal iraní, dos meses después (el 3 de diciembre de 2008) presenté un extenso escrito en el que solicité se enviara dicha respuesta a Teherán, pues ella era vital para la continuación de la causa. Como el silencio del fiscal y del Juez se prolongaba, insistí varias veces con mi pedido, hasta que el 4 de febrero de 2010, el fiscal Nisman afirmó por escrito que no era necesario responder la nota iraní…
Desde entonces he solicitado no menos de 5 veces –tanto al Dr. Nisman, como a los 3 fiscales que lo sucedieron, que se responda la nota de Irán. Nunca aceptaron hacerlo.

7.- El punto central de la investigación sobre el atentado a la AMIA es determinar si la explosión se produjo con un coche bomba que los criminales habrían hecho impactar contra el frente del edificio, o los explosivos fueron colocados dentro de la mutual judía. EE. UU., Israel y sus “amigos” de la Argentina han jugado todas sus cartas para imponer la idea de que fue coche bomba, porque es el método comúnmente usado en Medio Oriente, y de esa forma pueden seguir acusando a los iraníes de ser los autores intelectuales. Pero las pruebas existentes son categóricas: las bombas explotaron dentro de la AMIA. Veamos:

a)- Las primera pericia la hizo la Policía Federal y aseguró que fue con un coche bomba Trafic Renault, pero muy extrañamente no aportó prueba alguna de ello.

b)- Luego vino la pericia de la Gendarmería, que partió de la base de que fue con un coche bomba Trafic Renault, “tal como ha demostrado la Policía Federal”…

c)- La tercer pericia fue la del Ejército, que hizo explotar una bomba dentro de una Trafic Renault, y describió los daños que ello produjo, pero sugestivamente se olvidó de decir que, luego de la explosión, la Traffic no desapareció como por arte de magia, sino que sus restos (chasis, ruedas, etc.) quedaron; maltrechos, pero quedaron ahí en el lugar de la explosión.

d)- La falta de seriedad de tales pericias era tan grande y manifiesta, que hasta el ex juez Galeano dudó de su autenticidad, y por ello solicitó al Departamento de Explosivos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Tucumán (el de mayor prestigio y experiencia en este tema), dirigido por el Ing. Rodolfo Danesi, que realizara un estudio por digitalización computarizada para determinar si la explosión fue afuera o adentro de la AMIA. Danesi produjo un dictamen lapidario: con toda seguridad la explosión se había producido en el interior del edificio de la AMIA, entre un metro y un metro y medio (según la cantidad de explosivo que usaran los terroristas) de su puerta de entrada.

Nunca nadie ha explicado por qué los camaristas, los jueces y los fiscales que intervinieron en este caso trabajaron siempre sobre los resultados de las tres primeras pericias (las que dijeron que fue con coche bomba, pero no dieron ninguna prueba de ello), y jamás mencionaron siquiera la cuarta, la de la Universidad de Tucumán. La razón me la dio el propio Ing. Danesi:

La presión de la DAIA, de la AMIA y de los otros interesados fue tan grande que ni yo ni nadie quiso hablar nuevamente de mi pericia…

e)- Ante ello, entrevisté al comandante de Gendarmería ® Osvaldo Laborda, quien había sido contratado como perito de parte por la DAIA. Al preguntarle a Laborda por qué no se habían encontrado las partes de la Trafic, que nunca desparecen en los atentados con coche bomba, me respondió algo sorprendente:
- Porque los restos de la Trafic quedaron enterrados tres metros bajo la vereda de la AMIA debido a la potencia de la explosión”
- En ese caso, ¿por qué no excavan en la vereda de la AMIA para sacar los restos de la Trafic y tener el “cuerpo del delito”?
- Porque no hace falta…

Y lo más sospechoso: desde ese día, he pedido siete veces a Nisman, y luego a los nuevos fiscales, que se excave en la vereda de la AMIA, o se pase un georadar para ver si están esos restos de la Traffic. Nunca aceptaron.

f)- Para completar mi conocimiento de este crucial punto, encargué al licenciado Roberto Jorge Locles, un perito privado de reconocida solvencia moral y profesional, la realización de un estudio comparado de las cuatro pericias. Su dictamen fue muy claro: tal como había demostrado el Ing. Danesi, la explosión fue adentro de la AMIA y no existió un coche bomba.
Y si la explosión fue adentro, mal pudieron ser los iraníes sus autores. Las sospechan recaen indefectiblemente en ese caso sobre los apresurados y falsos acusadores de los iraníes, es decir sobre la CIA y el Mossad. No hay otra explicación lógica.

Ése es el meollo de la cuestión.

Y, hoy, es también el gran problema para EE.UU., Israel y sus quinta columna en la Argentina: pueden culpar a quien quieren, encarcelar a 6 ó a 6.000 inocentes, usar a la prensa adicta para calumniar y volcar su inocultable odio hacia quienes defienden la verdad, presionar inhumanamente a los peritos hasta silenciarlos, “incentivar” a jueces banales para que dicten sentencias aberrantes, tildar de nazis y antisemitas a quienes osen investigar en serio, etc., etc., pero no pueden ocultar por mucho tiempo más la realidad: no hubo coche bomba; la explosión fue adentro de la AMIA.

8.- De modo que es totalmente inaceptable que ahora se aduzca que Irán se niega a extraditar a sus funcionarios, y se use ese falso argumento para inculpar a la ex presidente y sus colaboradores por haber suscripto el Memo de Entendimiento con dicho país. Ese Memo era una forma diplomática –quizás la única- de destrabar lo que está paralizado desde hace 9 años por culpa directa e ineludible de quienes se negaron y/o se niegan a responder al fiscal iraní y enviarle las pruebas que tenemos… si las tenemos, es decir, los Dres. Canicoba Corral y Nisman, y luego, Sabrina Namer, Patricio Sabadini, Roberto Salum, Leonardo Filippini y Santiago Eyherabide.

Insisto, esos son los culpables directos de que la causa esté cajoneada respecto de Irán y sus funcionarios desde hace 9 años.

Si, hipotéticamente, tenemos esas pruebas, debemos enviarlas a Teherán cuanto antes. Si no las tenemos (y, para nuestro bochorno, no las tenemos, porque todo fue inventado) lo único decente es reconocer nuestra falta y retirar ese exhorto vergonzoso. Pero el colmo es que, no sólo no las tenemos, sino que para disimularlo, hayamos declarado inconstitucional un tratado internacional legal y legítimamente suscripto por nuestro gobierno (¡nada menos!). Y por si esa aberración fuera poco, un juez quiera condenar y encarcelar (incluso antes de tiempo) a la presidente que lo firmó, a sus colaboradores, a particulares que nada tienen que ver en este entuerto armado desde el Estado y, me imagino, a los legisladores nacionales que lo ratificaron por ley.

La aberración es tan grande y grosera que hasta el gobierno nacional se asustó por el rechazo masivo que cosechó el juez Bonadio, y está tratando de dar marcha atrás en su campaña de persecución judicial a los opositores molestos.

9.- Insisto, esa anómala situación creada por los citados funcionarios judiciales llevó al gobierno de la Sra. de Kirchner a buscar una vía diplomática para destrabar la investigación. Dicha solución diplomática sólo podía lograrse a través de un acuerdo con Irán, ya que se trata de dos Estados soberanos, y nuestra ley de extradición (la Nº 24.767) no ofrece otra salida. Ése es otro punto de vital importancia: cuando hay una diferencia entre dos Estado soberanos sobre la extradición de uno de sus ciudadanos, el país que pide la extradición no tiene otro remedio que negociar diplomáticamente con el otro, salvo que le declare la guerra a su “enemigo”, lo invada y secuestre al acusado para juzgarlo “legalmente” en su propio territorio. Exactamente eso hizo hace unos años EE. UU. con el general y gobernante panameño Manuel Noruega, con el agravante de que lo hizo sin juicio de extradición ni nada que se le parezca. Pero ése no parece ser el camino más recomendable para un país como el nuestro, que pretende ser medianamente civilizado y no tiene un inmenso arsenal de bombas atómicas.

10.- Insisto también en que un acuerdo internacional ratificado por el Congreso no es judiciable, salvo que vulnere los derechos y garantías de la Primera Parte (artículos 1 a 43) de la Constitución Nacional, o se haya aprobado cometiendo delito. Pero, ¿cuál es el delito en este caso, si el ex director de INTERPOL, el norteamericano Robert Noble, acaba de ratificar que nuestro país nunca pidió, ni insinuó que se levantaran las alertas rojas? ¡Por algo la prensa adicta a EE.UU e Israel no ha publicado una sola línea de esas declaraciones recientes de Noble!

11.- Por otro lado, la denuncia del Dr. Nisman contra la Sra. de Kirchner, su canciller y otros funcionarios y particulares es infundada. Sólo aporta conjeturas (casi siempre fantasiosas, como todo lo de Nisman: recuérdese las 802 fojas de su exhorto a Irán sin ninguna prueba, su jocosa denuncia de que había en Sudamérica 10 células terroristas iraníes “dormidas” en la cual usó otro kilométrico y ampuloso escrito de 301 fojas, etc.).

12.- El fiscal Nisman aceptó inicialmente el Memo con Irán, igual que los directivos de la DAIA y la AMIA, según consta en el reportaje que le hizo el periodista Gustavo Sylvestre por el canal C5N, y en el relato de los hechos que escribió en Página/12 el sociólogo y ex directivo de la DAIA Lic. Jorge Elbaum, en abril de 2015. Luego, siempre según Elbaum, por la presión de las embajadas de EE. UU. e Israel y de varios “influyentes” como el fallecido periodista Pepe Eliaschev (muy sospechado de hablar por boca del Mossad) cambiaron bruscamente de posición y atacaron dicho Mermo. Ello también consta en las notas de Elbaum.

13- Y el broche digno de este cambalache armado por la CIA y el Mossad:
Jorge Elbaum había escrito en Página/12 que el fiscal Nisman ofreció a dos directivos de la DAIA dinero del buitre Paul Singer para que hicieran campaña contra el Memo con Irán, y lo destruyeran, y que ésa fue luego “la ruta del dinero”. Más claro, imposible.

Denuncié ante el juez Julián Ercolini y el fiscal Carlos Stornelli que los relatados por Elbaum en Página/12 eran evidentemente hechos delictivos, por lo que pedí se abriera una causa judicial.

Ercolini y Stornelli tomaron declaración testimonial a Elbaum, para que ratificara o rectificara sus duchos.

Elbaum “arrugó”, y dijo bajo juramento que ese ofrecimiento de dinero de los buitres había sido sólo ”una humorada” de Nisman…

Ercolini y Stornelli le creyeron y archivaron mi denuncia por falsa, ya que no había delito, sino sólo “una humorada”… Increíble, pero real.

El largo e inflexible brazo de Israel en la Argentina había actuado: denunciante, juez y fiscal “arrugaron”.

14.- Cristina, Timerman y los otros condenados anticipadamente por el juez Bonadío son la consecuencia final (por ahora) de ese largo brazo que nos asfixia.



 


Fuente: Juan Gabriel Labaké