27 de diciembre de 2017

LA POSVERDAD LLEGA AL "DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA"


Por Paulina Chavira.

CIUDAD DE MÉXICO – El vallenato, comadrear y la posverdad ya se encuentran en el Diccionario de la Lengua Española (DLE), la obra de referencia más importante que publica la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), que reúne a las veintitrés academias de los países hispanohablantes, y que  presentó una nueva actualización.

Tan solo en 2016, la versión en línea del diccionario tuvo más de 600 millones de consultas, hechas —en orden, por número de consultas— por España, México, Colombia, Argentina y Estados Unidos.

Una palabra llega al diccionario gracias al uso, en un territorio amplio con un índice de frecuencia elevado, de lo que se escribe en literatura, periodismo, ciencia, medicina, política, economía; lo que se habla en radio y televisión, y lo que se oye en música. Estos aportes vienen en su mayoría de América Latina y en menor medida de España, de modo que predomina el aporte latinoamericano “porque es evidente que, demográficamente, el español tiene más hablantes en América que en España”, dijo en entrevista en junio el presidente de la ASALE, Darío Villanueva. Añadió que incluir una nueva palabra en el diccionario “nunca nace de una voluntad individual de un académico”, sino que siempre viene después de que la ASALE ha acreditado que esa palabra ha irrumpido.

Esta nueva actualización fue coordinada por la lexicógrafa Maripaz Battaner, quien señaló que “estas actualizaciones se harán de manera continua”. Así, se podrá hacer frente a una de las críticas constantes al diccionario académico: el tiempo que tarda en adaptarse a la actualidad. Tampoco habrá un límite de espacio, lo que en la versión impresa restringía la inclusión de palabras que no estaban debido a que no se usaban con el índice de frecuencia y amplitud necesarios para entrar a una cantidad limitada de páginas.

“La crítica de ‘Es que tal palabra no está en el diccionario’, ‘La academia la rechaza o incluso la prohíbe’ en el futuro no existirá”, dijo Villanueva. 

Del total de 3345 modificaciones a la vigésima tercera edición, aquí te presentamos diez de las palabras que entraron al Diccionario de la lengua española:

• vallenato. La música del caribe colombiano que normalmente incluye al acordeón.

• latino y latina. Se añadió la acepción en la que esta palabra también se refiere a un/a latinoamericano/a o una persona que es de origen latinoamericano o hispánico y vive en Estados Unidos.

• comadrear. Una expresión coloquial que se usa en Argentina, Bolivia, Chile, El Salvador, Honduras, México, Paraguay, República Dominicana y Uruguay para referirse a “charlar, conversar, generalmente de cosas sin importancia”.

hacker y cracker. La primera palabra —aún incluida como anglicismo— tiene una definición nueva como la “persona experta en el manejo de computadoras, que se ocupa de la seguridad de los sistemas y de desarrollar técnicas de mejora” y ya no solo se refiere a un pirata informático, como sí lo hace cracker, que es incluida por primera vez en el diccionario académico.

• posverdad. Es un nombre femenino que viene de la palabra en inglés post-truth, que el Diccionario de Oxford reconoció como la palabra del año en 2016. “Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”. 

• sexo débil. En octubre una petición en Change.org exigía que se removiera la acepción de sexo débil como “el conjunto de mujeres”. “La academia no va a censurar nunca el diccionario”, dijo Villanueva, así que a partir de hoy esta acepción tiene la marca de “usado con intención despectiva o discriminatoria”. Asimismo, sexo fuerte adquirió una nueva marca de “uso irónico” para referirse al “conjunto de los varones”.

• postureo. Una expresión coloquial particularmente usada en España que refiere a una actitud artificiosa e impostada que se adopta por conveniencia o presunción.

• buenista. Una persona que actúa con buenismo, es decir, que rebaja la gravedad de los conflictos, que “cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia”. Estas palabras se usan generalmente de manera despectiva.

• humus o hummus. Esa deliciosa pasta hecha de garbanzo, típica de la cocina árabe.

• chakra o chacra. Para nombrar a “cada uno de los centros de energía del cuerpo humano que rigen las funciones orgánicas, psíquicas y emotivas” en el hinduismo y algunas filosofías orientales.

Eso sí, nos quedamos con ganas de que este diciembre “guglear” (o “googlear”) fuera reconocida por el diccionario académico como una palabra ampliamente usada entre los más de 572 millones de hispanohablantes que hay en el mundo.

 


Fuente: The New York Times