02 de noviembre de 2017

LAS DUDAS DE FRANCIA AMENAZAN EL PACTO COMERCIAL UE-MERCOSUR

Dos iniciativas en política exterior fueron impulsadas por el Presidente Mauricio Macri en forma personal. Lograr el ingreso del biodiesel argentino en los Estados Unidos y en Europa y la concreción de un acuerdo Mercosur-UE. Ambas se encuentran trabadas por, aparentemente,  el mismo motivo. Estados Unidos y Francia priorizan sus productores locales frente a un mismo producto que tendría precios más competitivos si se lo importara de Argentina.

Estoy de acuerdo con lo expuesto por el Presidente en una reciente conferencia de prensa. No creo en un complot internacional para perjudicar ex profeso a la Argentina. Pero cuando hablamos de insertarnos en el mundo y al mercado global, hay que tener claro desde que lugar queremos insertarnos.

Quizás, el rol que ese mercado global tiene previsto para nuestro país no sea, en algunos aspectos, el que mas convenga a nuestros habitantes.

Lys Maegi de Pensar al Sur.


El impulso europeísta de Emmanuel Macron tiene en la política comercial su talón de Aquiles. El presidente francés duda sobre la apuesta de Bruselas de situarse como adalid del libre comercio frente al proteccionismo de Trump. Ese recelo —no exclusivamente francés— respecto a los tratados comerciales amenaza al más importante sobre la mesa, el de Mercosur. Francia plantea un cambio en el mandato de negociación, lo que impediría culminarlo este año, como pretende Bruselas.

La UE aplaudió entusiasta la llegada de Macron, pero su victoria no ha desterrado el temor a la globalización. Los jefes de Estado y de Gobierno debatirán este jueves en Bruselas cómo gestionar la política comercial comunitaria. Se trata de una petición del mandatario francés para la cumbre europea tras el “nerviosismo” mostrado hacia el tratado comercial con Mercosur, explica un alto cargo europeo que exige anonimato. Macron ya dejó claras sus intenciones la semana pasada. “Es indispensable que esas negociaciones se actualicen si queremos continuarlas”, aseguró ante representantes del mundo agrícola, que teme los efectos de la entrada de vacunos en Europa y otros productos suramericanos a precios más competitivos.

Desde el malogrado intento de negociar un acuerdo con Estados Unidos, la política comercial europea ha dejado de ser un asunto técnico para adquirir máxima relevancia política. Francia, donde el discurso populista de Marine Le Pen sedujo a una parte de trabajadores que se consideraban víctimas de la liberalización comercial, se muestra especialmente receptiva. “Es una cuestión sensible, en Francia y en otros países. No podemos dar a nuestros ciudadanos, que están legítimamente inquietos, la sensación de que no los escuchamos”, argumentó el pasado lunes el primer ministro francés Édouard Philippe, en Bruselas. A su lado, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ofrecía la otra cara de la moneda. “Cada mil millones de euros de exportación mantienen 14.000 empleos en Europa”.

La principal víctima de esa batalla puede acabar siendo el acuerdo comercial con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay (el bloque Mercosur salvo Venezuela, que queda fuera de esta negociación). Sellar un pacto comercial resulta atractivo para ambas partes porque Mercosur no ha firmado todavía ninguno con otro territorio. Aunque el mandato data de 1999, solo en mayo del año pasado se revitalizaron las negociaciones, con un intercambio de ofertas que infundió esperanzas en ambos bloques. La última ronda, celebrada a principios de octubre en Brasilia, sirvió para constatar que las cuotas de exportación sin trabas de ternera y etanol que el Ejecutivo comunitario ofrece resultan insuficientes para los países sudamericanos. A la vez, son excesivas para otros Estados miembros, liderados por Francia e Irlanda.

Un portavoz de la Comisión Europea recuerda que el pasado junio, los jefes de Estado y de Gobierno pidieron que se avanzara en todos los tratados comerciales abiertos, incluidos el de Mercosur y la renovación del ya existente con México. “Es una de las prioridades de la Comisión Juncker”, recuerda este responsable.

Bruselas, con competencias exclusivas para negociar tratados comerciales, confía, pese a todo, en encarrilar el de Mercosur este año. Al igual que ocurrió con el acuerdo con Japón, se trata de lanzar una señal política de compromiso con el libre comercio frente al ensimismamiento de Estados Unidos.

Flujos intensos

Los flujos entre la UE y Mercosur ya son muy intensos. El club comunitario es el principal socio comercial del bloque sudamericano (representa un 21% del total de intercambios). Las exportaciones europeas se han duplicado con creces en 10 años, hasta sumar 46.000 millones en 2015. Un tratado comercial podría elevar esas cifras y dar acceso europeo a servicios y licitaciones públicas en Mercosur.

Francia e Irlanda temen un mayor peso del vacuno argentino o brasileño en la UE. En la actualidad, tres cuartas partes de la carne que importa Europa ya provienen de Mercosur.


Fuente: dipublico.org/El Pais