10 de agosto de 2017

¿Y AHORA…. LA GRIETA LABORAL MUNDIAL?

Como un gran triunfo de las nacientes Trade Unions británicas  en 1875 se sustituyen de la legislación inglesa los términos «amo» y «siervo» para ser sustituidos por «patrón» y «obrero». En el camino realizado por sus conquistas los trabajadores, sus organizaciones y las instituciones laborales de la política y el derecho fueron recorriendo un camino sinuoso, complejo y con muchos avances y retrocesos. La reforma laboral neoliberal del Presidente Temer en Brasil y las que se están planificando en varios países de América Latina, en especial en Argentina,  llenan de preocupación. Algunas pareciera que buscan retroceder antes de 1875.


Por Jorge Armas - Pensar al Sur

El duro y complejo camino  del derecho de  los trabajadores

Hace casi ya cien años  era  creada la Organización Internacional del Trabajo  que después de la Segunda Guerra Mundial es  incorporada como  un organismo especializado de las Naciones Unidas que se ocupa de los asuntos relativos al trabajo y las relaciones laborales.

Luego de la Gran Guerra las potencias  capitalistas observaron con estupor el nacimiento del Estado Soviético que emergiera en Rusia en las jornadas revolucionarias de 1917 de la mano de Lenin y sus camaradas bolcheviques.

La OIT Fue fundada en  1919  en virtud del Tratado de Versalles, que estipuló  las condiciones de la paz de la Primera Guerra Mundial,. Su Constitución se complementa con la Declaración de Filadelfia de 1944. Los derechos de los  trabajadores debían tener un  espacio importante en la política internacional aventando el “peligro rojo” que se asentaba sobre el oriente europeo.

La OIT  cuya  constitución tuvo lugar en la Conferencia de Washington celebrada entre  octubre y  noviembre de 1919 pasó a tener un gobierno tripartito, integrado por los representantes de los gobiernos, de los sindicatos y de los empleadores. En 1969 recibió el Premio Nobel de la Paz.​ Está integrada por 187 estados nacionales.

En los años 80 la OIT desempeñó un papel decisivo en el desarrollo del Sindicato Solidaridad dirigido por Lech Wałęsa, aplicando el Convenio sobre la Libertad Sindical (1948).

Finalizada la Guerra Fría, con la caída del  Bloque soviético, y frente al proceso de globalización, informatización, robotización  y deterioro de los derechos laborales casi en todo el mundo, la OIT ha señalado la necesidad de dar prioridad al cumplimiento de las normas destacando los conceptos de empleo digno y democratización de la globalización.

Durante la segunda mitad del siglo XIX el marxismo naciente, el socialismo, el anarquismo y el sindicalismo revolucionario encabezaron  la lucha por los derechos del proletariado condenado a la explotación social por un capitalismo que parecía arrollador y sin limitación alguna.

Como un gran triunfo de las nacientes Trade Unions británicas en 1875 se sustituyen de la legislación inglesa los términos "amo y siervo" para ser sustituidos por "patrón y obrero".

El papa León XIII en mayo de 1891 publica la Encíclica Rerum Novarum que  es la primera de las llamadas “encíclicas sociales” de la Iglesia católica. En ella, el Papa preocupado por la situación miserable de las clases trabajadoras  dejaba patente su apoyo al derecho laboral de "formar uniones o sindicatos", además discutía en ella sobre las relaciones entre el gobierno, las empresas, los trabajadores y la Iglesia, proponiendo una organización socioeconómica que más tarde se llamaría distributismo. Rerum Novarum es la carta de fundación de la Doctrina Social de la Iglesia.

Desandando el camino

Durante el complejo y sangriento Siglo XX entre sus claroscuros parecía que asomaba la posibilidad de avanzar hacia una legislación social y del trabajo que incrementara la dignidad de los trabajadores y de las sociedades legalizando sus conquistas que se iban extendiendo en un complejo proceso por los distintos países del mundo.

Contrariamente a fines del siglo con las banderas neoliberales que adoptó el capitalismo globalizado se intentó -persistente y aceleradamente– disminuir los derechos de los trabajadores y sus organizaciones para clasificar al trabajo como una “mera mercancía más” que se ponía en el “mercado” como tanto otros productos.

En América Latina aparecieron, durante los noventa, una multipinta gama de gobiernos que trataron de adaptarse a este tipo de concepción exigida por el aparentemente triunfante Consenso de Washington, que intentaba instalar la idea de un “mundo uno” liderado por una única potencia: Estados Unidos.

Los nuevos tiempos neoliberales trataron, en aquellos tiempos, de desembarcar por estas tierras criollas aplastando los derechos sociales, generando una enorme deuda externa y expoliando sus empresas públicas. En la Argentina estas “relaciones carnales” con el capitalismo financiero globalizado la llevaron a la mayor implosión social en toda su historia.

Sin embargo, los nuevos vientos de la “década ganada” con que se inicio el siglo XXI  -que duraron prácticamente hasta el 2015– repusieron derechos sociales, legislaciones protectoras de los que el neoliberalismo pretendía desechar y promovieron activamente la movilidad social ascendente y el consumo.

Sin embargo, los intereses hegemónicos globales y sus aliados locales repuestos de la megacrisis financiera del 2008 –la explosión de la “burbuja  hipotecaria”-  decidieron nuevamente “venir por lo suyo” e  insistir en la reinstalación del neoliberalismo en América Latina por las más diversas vías sean éstas la democrática, el golpe institucional, las amenazas de invasión o lo que fuere.

 

Brasil legaliza ilegalidades: del golpe institucional al gran Golpe Laboral

Acorralado por escándalos de corrupción y con una popularidad por el suelo, Temer –advenido Presidente por el golpe Institucional que derrocó a Dilma Roussef y pretende enviar a Lula Da Silva a la cárcel- obtuvo con la sanción de la reforma laboral una de sus banderas “de agenda impuesta”, desde su asunción en mayo de 2016, una importante victoria en su gestión.

La reforma laboral brasileña, promovida por el poder parlamentario golpista, legaliza ilegalidades. Es decir aprueba una serie de prácticas consideradas hasta hoy ilegales.

Consecuentemente, uno de los puntos más polémicos establece que "lo acordado valga por encima de lo legislado", es decir, los convenios pactados entre trabajadores y empleadores tendrán valor legal, aún cuando no se ajusten totalmente a las normativas en vigencia.

Esta legislación  pasa a  proteger a las empresas y abandonar al trabajador, su aplicación permitirá transformar una condición precaria de trabajo en algo legalizado. Reduce o impide la protección sindical y deja al asalariado expuesto a la coerción de las empresas en la definición de sus derechos.

La reforma laboral, de acuerdo a la prevalencia de lo negociado sobre lo legislado, abre la posibilidad de:

  • Extender la jornada laboral hasta 12 horas diarias, 48 horas por semana y 220 al mes, lo cual contraría la Constitución de la República, que admite un máximo de ocho horas al día y 44 semanales.
  • Prevé también la contratación de forma discontinua  -el llamado 'trabajo intermitente'- por jornadas u horas, un tipo de convenio según el cual el trabajador queda todo el tiempo a disposición del patrón, pero solo es retribuido cuando presta algún servicio.
  • Contempla, asimismo,  la posibilidad de reducir los salarios mediante acuerdo entre empleador y trabajador, lo cual en la práctica estimula a las empresas a rechazar asalariados con jornadas integrales  - 44 horas - y contratar más personas con horarios parciales. 
  • Aumenta el plazo para los contratos de trabajo temporales de los actuales 90 a 120 días renovables hasta por 120 días más. Abre  la posibilidad para que las empresas puedan sustituir a los trabajadores cada ocho meses, aumentando la rotación en los puestos laborales sin incrementar el empleo.
  • Se eterniza el trabajo temporal, de tal manera que, por ejemplo, en actividades como servicios de restaurantes, bares o en las fábricas industriales se podrá trabajar por tiempo determinado y dejar el empleo al capricho del patrón sin garantía de remuneración ni de ser contratado nuevamente
  • El patrón podrá despedir sin indemnización a los trabajadores y simultáneamente contratar nuevos trabajadores con menores salarios y menores beneficios sin ninguna penalización legal para el patrón.
  • Permite a las mujeres embarazadas y en período de lactancia realizar trabajos insalubres.
  • El patrón se reserva el derecho de determinar el tipo de ropa y la manera de vestir de sus trabajadores, incluso con uniformes ridículos e incómodos sin importar las inclemencias del tiempo, frio o calor. Dependerá del capricho y del gusto del patrón.
  • Los días de vacaciones  podrán ser parcelados en tres partes de acuerdo con los intereses del patrón.
  • Los trabajadores permanentes -“carteira assinada”-  y con cierta antigüedad podrán ser echados para contratar, si así lo requiere el patrón, obreros tercerizados  con menores salarios  sin derechos y sin contrato permanente.
  • La recisión unilateral de un contrato por parte del patrón no requiere del consentimiento del sindicato ni de su firma para que se realice el despido.

El poder absoluto del capital quedó finalmente, en el gobierno de Temer, en las manos devastadoras del capital con el aval del Estado.

Las nuevas disposiciones implementadas con la reforma asestan un rotundo golpe a la Justicia Laboral que  deja de ser gratuita para quedar a cuenta del trabajador despedido quien tendrá que pagar todos los gastos y honorarios, incluyendo los de los peritos, para ganar un juicio laboral. Evidentemente si no se cuenta con los recursos, que es la cruda realidad de millones de trabajadores, dicho juicio será sentenciado en contra del trabajador.

La modificación es considerada por las centrales obreras como un ataque demoledor contra los derechos laborales y los sindicatos, pues suprime también la obligatoriedad del pago de la cuota sindical, con lo cual se pretende ahogar financieramente a esas organizaciones.

La Iglesia Católica y la OIT vienen advirtiendo sin ambages que la reforma laboral es totalmente negativa para la población más precaria del país teniendo en cuenta el grave contexto de la fuerte recesión de la economía, la alta inflación y el intenso desempleo que afecta a las más variadas capas de la población del país.

De acuerdo con la Pesquisa Nacional por Amostra de Domicílios Contínua (PNAD) del IBGE la tasa de desocupación está al alza y alcanza 14.200.000 desempleados entre enero y marzo de 2017. Indica que ello significa un aumento de 13% respecto al trimestre inmediatamente anterior -octubre/diciembre de 2016- . En otras palabras se registró un aumento absoluto del número de desempleados en 1.800.000 personas -lo que da un promedio de 20 mil despidos por día- que, de este modo, se agregaron al ejército de reserva en su modalidad de desempleo abierto en el Brasil.

Es decir que la reforma laboral invierte la terminología que en 1875 fue considerada como un “gran triunfo” por las Trade Unions británicas se vuelve a colocar por esta renovada legislación brasileña, en la realidad concreta   de los trabajadores, los términos "amo y siervo" que pasan a sustituir al de "patrón y obrero".

 

Efecto dominó neoliberal: Macri pretende una “ambiciosa” reforma laboral en la Argentina.

El Presidente Macri piensa avanzar con la reforma laboral después de las elecciones legislativas de octubre si bien, no contará con la mayoría en el Congreso, deberá negociar con los sindicatos y la oposición. La aspiración oficial es que unos y otros aprueben cambios por el temor a que las empresas que deban decidir inversiones elijan a Brasil en vez de Argentina por esta diferencia de costo o que incluso haya compañías radicadas en el país que decidan mudar sus plantas hacia el país vecino.

El  influyente vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, señaló que la reforma será por consenso y "no necesariamente implica una mayor vulnerabilidad del trabajador”."No es que va a haber sorpresas y va a caer un misil  sobre la cabeza de nadie", afirmó el funcionario. El objetivo, "es ver cómo podemos, cuidando a los trabajadores, tener un mercado moderno para todos".

Los cambios neoliberales en la legislación de Brasil, que aumentan la libertad de contratación, exhiben inquietud por la competitividad y por la “atracción” de capitales. Esta reforma de la legislación del trabajo no puede ni debe pasar inadvertido para la dirigencia argentina.

Los macristas interpretan que la señal que acaba de dar el Poder Legislativo brasileño a los pocos “potenciales inversores”, tanto extranjeros como locales, es lo que esperan hoy de las autoridades argentinas.  

El presidente Mauricio Macri más de una vez se ha referido –casi como una muletilla cruel– a lo elevado de los costos laborales no salariales, a ciertos privilegios sindicales que no hacen más que encarecer las contrataciones de trabajadores y a intereses “mafiosos” que vienen actuando sobre la justicia laboral alimentando una "vil industria del juicio”.  Lo que es cierto es que aún no ha podido instrumentar las soluciones requeridas y a juzgar por los probables resultados de las elecciones parlamentarias de octubre se le hace cada vez más lejana.

El terceto de dirigentes que conducen la poderosa Confederación General del Trabajo (CGT) recién a fines del mes de julio emitieron un comunicado sobre el tema de la reforma laboral en Brasil.

Aun cuando la reforma de las leyes del trabajo brasileñas va quizás mucho más allá de lo que en la Argentina plantean los propios empleadores y quienes esperan que se den ciertas condiciones para llevar a cabo “inversiones”, el ejemplo de Brasil en esta materia es para el oficialismo un ejemplo que debería cundir en el país.

¿Se profundiza “la grieta” laboral mundial?

Mientras estas situaciones intentan instalarse por estos territorios “del Sur” en los países donde se encuentran instalados los poderes hegemónicos las normativas sostienen otra realidad laboral.

Estas legislaciones parecen apuntar a una sociedad “hipernormalizada” que  en el medio del  tremendo bochinche casi  de movimientos tectónicos que acompaña este impresionante cambio epocal, que se sucede día a día ante nuestros ojos, garantice una especie de aislados “países countries”, mientras el resto por la modificación de su realidad laboral va incrementando la pobreza y la marginalidad. Parecería ser que esta cuestión se hace cada vez más difícil.

Miles de refugiados, exilados o migrantes golpean, se infiltran  o abren por la fuerza las puertas del pequeño “mundo de bienestar” en los cuales se intenta  refugiar a una parte de la población que actué como una especie de hinterland humano del “poder hegemónico” y que carezca de  la conciencia de  necesaria –por sentir fuertemente la inseguridad y la discriminación- para solidarizarse con el “otro”, con el necesitado, con el desechado, con el que busca una vida distinta y buena para ser vivida.

Hacer una rápida comparación de la normativa laboral de algunos de estos países nos permite observar los perfiles más definitorios de un nuevo proyecto de ingeniería social mundial que los separe de la situación de los trabajadores de otros países del mundo que hasta hace poco tenían una realidad laboral similar o la pretendían alcanzar.

Tomamos algunos países europeos –no al azar– y evitamos el caso de Estados Unidos habida cuenta de las incógnitas  de las reformas que viene anunciando Donald Trump que apuntan a “retornar el trabajo a USA” al menos de las empresas norteamericanas que se desparramaron  por el mundo en busca de mayores niveles de ganancia desde hace casi un siglo.

Sin ir más lejos un informe de The New York Times asegura que varias de las principales empresas norteamericanas fabrican sus productos en China abusando de condiciones laborales extremas. Los empleados trabajan más de 12 horas diarias, 7 días a la semana y tienen una alta tasa de suicidios.

De esta manera, detrás de cada producto que se consume, sea iPhones, Notebooks, Tablet, entre otros, están ocultos el sufrimiento de miles de miles de personas que viven hacinados en condiciones infrahumanas. Sufrimiento oculto en la mercancía.

El periódico indicó que se trabaja en condiciones muy duras, con turnos extensos con una cantidad excesiva de horas extras, en algunos casos siete días a la semana y de pie durante largos períodos.

De acuerdo con el informe, uno de los proveedores de Apple en el este de China sufrió dos explosiones por no aplicar las medidas de seguridad en la utilización de un tóxico para pulir las pantallas de los iPhones. Uno de estos accidentes dejó un saldo de cuatro muertos y 77 heridos. Sin embargo, Apple no es el único gigante tecnológico señalado en el preocupante informe, sino que el periódico norteamericano también nombra a Dell, Hewlett y otros.

Durante un largo período de tiempo, la legislación laboral alemana ha estado entre las más avanzadas a nivel  mundial, a pesar de no disponer de un Código de Trabajo, como pasaba por ejemplo  en el caso de Francia, que lo adoptó en 1973.

En Alemania, después de la II Guerra Mundial, se adoptaron diversas leyes cubriendo todas las lagunas existentes tanto a nivel individual como colectivo.

Las relaciones laborales en Francia están regidas  primordialmente por el Código de Trabajo y por los convenios colectivos existentes en cada sector de actividad existente.

En el caso de España la a principal fuente reguladora de las relaciones laborales es el Estatuto de los Trabajadores.

Convenios Colectivos

  • Alemania: En  el caso alemán, los convenios colectivos cumplen tres funciones características: Función protectora, estableciendo unos principios mínimos laborales. Función racional, ordenando la vida laboral. Función pacificadora (Industrial peace).
  • Francia: es necesario que estos convenios colectivos  cubran todos los ámbitos concernientes a este área de las relaciones industriales; han de contemplar los términos y condiciones de empleo y otras cuestiones relativas al contrato de trabajo ( pagas, jornada laboral, seguridad y protección en el trabajo, categorías y grupos  ocupacionales, promoción, test de selección, procedimientos disciplinarios, y un largo etcétera), así como todo lo relativo a los aspectos colectivos de las relaciones laborales (derechos de los sindicatos, derechos del resto de representantes, niveles de negociación,....).

Horas de trabajo

La jornada laboral es completamente diferente dependiendo del país del que estemos hablando.

  • Alemania: De esta manera, en el caso alemán la jornada laboral alcanza las 8 horas diarias, a excepción de los domingos y vacaciones estatutarias, que son normalmente concebidas como períodos de descanso. El período de trabajo semanal contemplado estatutariamente comprende las 48 horas pero en ciertas ocasiones viene a ser reducido hasta a 38,5 y 35 horas a través de los convenios colectivos. La jornada laboral no debe exceder de 8 horas diarias, si esto afecta a mujeres que sean madres. Lo mismo ocurre con aquellos trabajadores que tienen menos de 18 años. También hay una prohibición de trabajar los sábados para dicho bloque de trabajadores.
  • Francia: En este país el tiempo de trabajo semanal queda estandarizado en 35 horas, habiendo quedado reducido de las anteriores 39 horas exigidas. Las 35 horas semanales entraron en vigor en el  2000. Todas las horas trabajadas a partir de las 35 horas semanales has de ser compensadas.
  • España: Aquí la duración máxima de la jornada laboral comprende las 40 horas  semanales, calculadas según una base anual. Nunca pueden exceder de las 9 horas diarias. En el caso de la regulación española, las mujeres trabajadoras tienen derecho a disponer de una hora para el alimento de un bebé menor de nueve meses.

Remuneración para horas laborales

  • Alemania: Actualmente el salario se negocia individualmente para cada empleado, no pudiendo ser nunca inferior al salario mínimo pactado en el convenio colectivo. Al contrario que en otros países, en Alemania no existe un sueldo mínimo marcado por el Estado.
  • Francia: El salario mínimo está garantizado para todos los empleados como contraprestación de todas las horas reales trabajadas. La regulación proporciona una revisión obligatoria cada año desde el 1 de Julio, dependiendo del desarrollo y situación económica.
  • España: El pago de salarios se establece en base tanto al convenio colectivo como a la negociación individual y consta de dos partes fundamentales: fijo y complementos salariales. Los salarios están basados en períodos no mayores de un mes. El empresario debe proporcionar al a los trabajadores les corresponde como mínimo, dos pagas extra al año. El salario mínimo está regulado anualmente por el Gobierno, de acuerdo con los sindicatos y otras representantes de los trabajadores.

Los salarios mínimos más elevados pertenecen a Luxemburgo, los Países Bajos, Reino Unido, Bélgica, Francia e Irlanda.

Vacaciones

Con carácter general las vacaciones anuales están fijadas en un período de 4 semanas al año. En el caso de trabajos relacionados con la pedagogía y trabajadores académicos de universidades, les están garantizadas unas vacaciones anuales de 8 semanas.

  • Alemania: toda esta materia viene regulada por la «Ley de vacaciones remuneradas »  y por convenios colectivos. Las mínimas vacaciones estatutarias comprenden 24 días por año, sin contar los domingos y festivos.De esta manera, un período de 4 a 6 semanas por año normalmente queda garantizado mediante convenio colectivo.
  • Francia: En el caso francés, cada empleado que ha trabajado al menos un mes para un empresario, tiene el derecho a tener vacaciones, tomando como ratio dos días por mes trabajado. El período total de vacaciones no debe ser inferior a 30 días.
  • España: estas vacaciones no pueden ser compensadas económicamente. Éstas quedan establecidas o en el convenio colectivo o en el marco de un contrato privado, pero en ambos casos ha de comprender como mínimo un período de 30 días.

Como consecuencia de ser un miembro de la Unión Europea, todos los países analizados han sufrido transformaciones y reformas sociales. La fuerza de trabajo y las leyes de orden social son un factor esencial de competencia en el mercado interno de la Unión Europea.

Las competencias cedidas en materia de legislación laboral encuentra sus límites en la necesaria protección del trabajador. La protección social es coercitiva y crea condiciones de desigualdad para la competencia, por ello, el derecho laboral y el derecho social tienen que ser armonizados en la Unión Europea de forma que las empresas tengan las mismas condiciones.

Este ajuste de legislación atinente a la protección laboral ya está siendo objeto de desarrollo. Las Directivas europeas para la protección social establecen una línea de protección de la salud y del trabajo, la cual se extiende hasta tratar temas tales como el derecho a la información y participación de los empleados. El  Derecho Social y del Trabajo no debe excederse hasta ocasionar una desventaja en la competencia. Las Directivas existentes están extraordinariamente detalladas. 

 

 


Fuente: Pensar al Sur