28 de febrero de 2020

Rusia señala que Occidente necesita de una política pragmática



Con la recuperación de la parte este de Alepo por el Ejército Sirio y la evacuación de miles de civiles e insurgente, la cual cuenta con el apoyo de fuerzas rusas e iraníes, el Occidente se confronta con una gran inflexión en el conflicto en Siria.

En el Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) del pasado 16 de diciembre, podemos ver una muestra de esto en el artículo “La victoria de Putin en Siria” escrito por Friedrich Schmidt. Al contrario de sus artículos anteriores, en el que atacaba a Rusia, Schmidt admitió que Moscú está de regreso al “palco mundial”, frente a un Occidente profundamente desacreditado y engañado. Según él, Rusia sufrió muy pocas pérdidas militares y quien se atreva a considerarla solamente como una “potencia regional”, como lo ha hecho el presidente Barack Obama, debería poner más atención.

Para Schmidt, Moscú considera la operación en Siria como un “fin de las revoluciones coloridas” iniciadas hace 12 años. Los gobiernos occidentales que, en los últimos tres años se opusieron a Rusia en relación a la cuestión de Ucrania, experimentaron serios daños electorales. Ahora, Rusia consolidó su posición de fuerza en el Mediterráneo, con su base naval en Tartus y la base aérea en Latakia, en Siria. Al margen de estar en control de futuros flujos de refugiados, el país estableció una alianza con Turquía, a pesar del hecho de que los dos países habían sido feroces antagonistas. Por su parte, Egipto, aunque recibe asistencia militar de los EUA, realizó en octubre un gran ejercicio militar con la participación de tropas aerotransportadas rusas. Y, al mismo tiempo, los rusos establecieron relaciones pragmáticas con Arabia Saudita y Qatar. “Obviamente, nada va a funcionar sin Rusia, en el futuro en Oriente Medio”, observó Schmidt.

La sobria evaluación de Kissinger

Contrariamente a la diseminada “formación de reacción” observada entre políticos y especialista europeos occidentales en cuanto a Rusia (los cuales prefieren usar un lenguaje punitivo, en vez de formular una actitud pragmática para solucionar el conflicto en Oriente Medio y mantener elaciones con el país), el ex-secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger hizo una sobria evaluación en una entrevista en la red CBS del 18 de diciembre.

Kissinger ha sido una de las pocas personalidades estadounidenses que, desde el inicio de la crisis ucraniana, ha advertido persistentemente a Europa de que no caiga en la trampa de imponer sanciones y abrigar sentimientos revanchistas contra Rusa. Historiador consagrado, Kissinger ha reiterado que la Historia enseña que posturas “moralizadoras”, en lugar de “soluciones políticas pragmáticas”, no son elementos constructivos para la resolución de conflictos. En los últimos dos años, el mismo se reunió varias veces con el presidente ruso Vladimir Putin, buscando tales soluciones.

El entrevistador le preguntó al veterano (93 años) hombre de Estado sobre su evaluación al respecto de la acusación hecha por Obama de que hackers rusos habían interferido en la campaña electoral estadounidense. Kissinger contestó que no entendía que propósito podría tener semejante intervención. Todo mundo tiene capacidad de “hackear” y las agencias de inteligencia hacen eso con los países todo el tiempo. Por eso, dijo que no pensaba que era una buena idea que el presidente adoptara una “actitud vengativa”, en los últimos días de su mandato.

A una pregunta sobre Putin, Kissinger observó que “el es un personaje de Dostoievski. Un hombre con un gran sentido de conexión con la historia rusa y un frío calculador de los intereses nacionales rusos, los cuales, piensa, tienen algunas características peculiares. Para él, la cuestión de la identidad rusa es muy importante”.

En relación al presidente electo Donald Trump, Kissinger fue cauteloso. Lo calificó como un hombre “opuesto a un típico académico” que “opera por una especie de instinto”, admitiendo que Trump”levantó varios asuntos importantes”.

Con respecto a Europa, Kissinger resaltó que el continente está desapareciendo como un “jugador estratégico” y que este es uno de los “hoyos” en el sistema internacional. Dijo que Europa está ahora “más enfocada en los asuntos domésticos y el fardo ha caído sobre nosotros” (los EUA). Sugirió que el próximo presidente estadounidense no se coloque en una “confrontación permanente” con Moscú, y que las relaciones deberían basarse en el respeto por el carácter individual.

Al mismo tiempo, observó que las futuras relaciones con China tendrá un papel de mayor relevancia y que los dos países necesitan llegar a algún tipo de entendimiento. El consejo que daría al nuevo presidente sería que debería distinguir entre “la rutina existente y los asuntos esenciales” y evitar involucrarse en batallas burocráticas. “Creo que tiene la posibilidad de entrar a la Historia como un presidente bastante importante”, afirmó.

Intereses políticos e identidad rusa: Putin en la Asamblea Federal

El llamado de Kissinger por una política pragmática vis-a-vis hacia Rusia había sido correspondido anteriormente por Putin en su discurso anual ante la Asamblea Federal (el Senado ruso) el tres de diciembre pasado. De forma inesperada, fue un discurso “suave” y casi fundamentalmente orientado hacia la necesidad de reformas “domésticas” en Rusia.

“Rusia puede defender sus intereses nacionales, soberanía y un rumbo independiente. Las personas están unidas en torno a valores patrióticos”, afirmó Putin. Recordando la revolución de 1917, enfatizó que las lecciones que pueden extraerse de aquel período son básicamente “la reconciliación y el fortalecimiento de la concordancia social, política y civil, que logramos conquistar. A pesar de las tragedias vividas por las familias rusas, independientemente de que lado de las barricadas estuvieran nuestros antepasados, recordemos que somos un único pueblo, un pueblo unido y que solamente tenemos una Rusia”.

Putin enfatizó bastante la necesidad de mejorar el sistema educativo ruso, afirmado que la tarea más importante para el país es ver “el aumento del capital humano como el recurso más importante de Rusia…Por consiguiente, nuestros esfuerzos están orientados para apoyar los valores tradicionales y la familia, implementar programas demográficos, mejorar el ambiente y la salud de las personas y promover la educación y la cultura”. Eso implica servicios médicos de alta tecnología, entrenamiento del personal médico y equipos modernos. Entre otras medidas, destacó la necesidad de interconectar vía internet todos los centros médicos federales y regionales y las universidades en los próximos dos años, para permitir que los médicos en las ciudades y pueblos más remotos del país hagan uso de la telemedicina y puedan consultar a sus colegas de los centros mayores.

El presidente ruso resaltó la continuidad del programa de reconstrucción y renovación de las escuelas, para que “los niños en cada rincón de nuestro gran país puedan estudiar en un ambiente agradable, amigable a sus usuarios y moderno”. Esto debe ser acompañado por un empeño en las mejoras de la cualificación de los profesores. “Un objetivo importante de la educación debería ser: como proporcionar conocimiento e incentivar la moralidad, como lo pensaba Dmitri Kikhachev (1906-1999, filólogo y miembro de la Academia Rusa de Ciencias –n.e). Para este, la moralidad es la base que determina la viabilidad de la sociedad: su economía y su sustentabilidad pública y creativa. Debe darse más énfasis en atraer a los jóvenes a la literatura clásica, la historia y la cultura nacional. Nuestras escuelas deben promover la creatividad. Los niños deben aprender a pensar independientemente, trabajar tanto individualmente como formando parte de un equipo, encarar tareas no comunes y formular y lograr objetivos, que los ayuden a tener una vida interesante y próspera. Debemos promover una cultura de investigación y el trabajo de ingeniería”.

En cuanto a la “retracción económica” sufrida por Rusia en el último año, Putin observó que se debe a “nuestros problemas internos y, por encima de todo, a la falta de recursos de inversiones, tecnología moderna y recursos humanos profesionales, competencia insuficiente y deficiencias en nuestro ambiente de negocios. Si no enfrentamos los problemas fundamentales de la economía rusa, si no lanzamos nuevos factores de crecimiento en plena fuerza, ella se estancará y tendremos que retardar el desarrollo, algo que Rusia, simplemente, no puede tolerar”.

Putin solamente dedicó algunos minutos del discurso a la política exterior ya los que consideró los “intereses nacionales primarios” del país:

“Nosotros no queremos confrontarnos con nadie. No tenemos necesidad de esto, ni nuestros socios en la comunidad global. Al contrario de algunos de nuestros colegas en el exterior que consideran a Rusia como un adversario, nosotros no buscamos y nunca procuramos enemigos. Necesitamos de amigos. Pero no permitiremos que nuestros intereses sean infringidos o ignorados. Queremos y decidiremos nuestro destino por nosotros mismos y construiremos nuestro presente y futuro sin consejos no solicitados a otros. Al mismo tiempo, deseamos un diálogo bien intencionado e igual y afirmamos los principios de justicia y de respeto mutuo en los asuntos internacionales. Estamos listos para una discusión seria sobre la construcción de un sistema estable de relaciones internacionales para el siglo XXI. Desgraciadamente, las décadas transcurridas desde el fin de la Guerra Fría fueron desperdiciadas”.

Además destacó la importancia de “construir un modelo de integración amplia para Eurasia, en la forma de una Gran Asociación Euroasiática”, y expresó la confianza de poder conversar con otros países de la Unión Europea, “donde la demanda por la independencia política y económica está al alza”.

De acuerdo con Putin, hay “un gran potencial para Rusia, en términos de cooperación con la región Asia-Pacífico, como vimos este año, en el Foro Económico Oriental”. El presidente reiteró que esto atiende a los intereses de largo plazo de Rusia y es consistente con las tendencias de desarrollo global. Con respecto a una futura cooperación con los EUA, afirmó: “Una cooperación entre Rusia y los EUA, en el enfrentamiento de los problemas globales y regionales, beneficiará a todo el mundo y…. los intentos de quebrar la asociación estratégica son extremadamente peligrosos y pueden llevar a una catástrofe global”.

 

JA