22 de junio de 2017

DIALOGOS HOGAREÑOS SOBRE EL CONTROL SOCIAL: DE MANIPULADORES Y MANIPULADOS


Por Diego Mendiburu

Queridos hijos hoy comenzaré, a modo de diario de viaje, una serie de diálogos escritos que espero les sirvan en su presente.

Seguramente estén en el mismo camino pero por las dudas canto….

Aún no podemos dialogar estos temas pero, más allá que me escuchan maldecir a diario y creen que papá está loco, estoy seguro que en su hoy, pasados algunos años, éstos seguirán actuales y podrán serles de utilidad ya que ustedes nacieron en pleno cambio.

De todas formas cuando lean esto estén donde esténllamen, discutir siempre me gustó. Algunas cosas habrán cambiado pero no la esencia de manipular la información y la cultura.

Parece que la inició Solón, en el siglo VI a.C., es decir hace 2600 años; para engañar al pueblo cambiaba palabras por otras que significaban lo mismo.

Pasaron los años, las décadas, los siglos y el herramental cambió pero, como les dije, no la esencia. Maquiavelo y tantos otros, que exceden este escrito, se dedicaron al mismo tema.

En la biblioteca hay una historia del calendario léanla, cuenta que algunos reyes para evitar conflictos festejaban dos veces en un año el mismo evento.

Imagino que cuándo Max Weber, por el siglo XIX, publicó su teoría sobre la dominación y la legitimidad de la misma nunca pensó que se pudiera imponer como se impuso.

Jamás pudo prever el herramental mediático y tecnológico de nuestros días, una red creada para manipular,  tergiversar y desnaturalizar la realidad con el fin de crear una nueva a su antojo. Que además todo lo abarca, hasta nuestro mundo íntimo.

Supongo que no es necesario aclararles que el modelo cultural ha logrado imponerse como pocas veces en la historia.

Tampoco es necesario describirles como desde niños somos “naturalmente” bombardeados por una sola forma de mirar las cosas y una es la historia o la corriente de pensamiento que nos llega.

Decir que lo mismo sucede con las noticias diarias y cómo los periodistas estrellas nos contarán lo “verdaderamente” importante y cómo interpretarlo.

Y que pasarán los años y los multimedios de dominación masiva irán colocando más piedras en la pared y el muro se hará tan compacto que tratar de contar otra versión se hará cada vez más difícil.

Que el plan se trazó hace muchísimas décadas y hoy solo necesita correcciones temporales. Que el cemento de la pared fue desarrollado y colocado a través del mundo del pensamiento académico y desde allí se hizo voz única y oficial.

Cuando no entiendan cómo se hizo, piensen y se darán cuenta que es simple muy simple. Tan solo formar a los universitarios (deformar sería en este caso), que salen al mundo laboral y académico, con una mirada teórica que te interese imponer y lograras que el plan camine y se reproduzca solo.

Obvio seguirán alimentando su sed de conocimiento en los congresos, seminarios, nuevas teorías, papers y demás. Siempre tendrán que darle letra sino se liberan y pueden tener problemas en puerta.

Y sino, que al menos no se imponga la teoría contraria. Sí, obviamente, también estudiaron y usaron a Gramsci.

Sepan que cualquier teoría de pensamiento, hasta las contrarias, se tamiza y utiliza para una nueva teoría de control social.

Que todos los pensadores de esta realidad están financiados por algún fondo del establishment, a sabiendas o no y a favor o no del sistema. La mayoría de los fondos de financiamiento provienen de algún grupo de control social que hace “filantropía” para un mundo mejor, el de ellos, nunca el nuestro.

Y lo magnífico del plan es que la pared ya se autoconstruye con la inercia de tantos siglos de ilustración única y universal, logrando obreros convencidos que la torre de Pisa es un error que no se puede volver a cometer.

Que lo que no entra aquí se lo llama revisionismo, es para los inconformistas y los rebeldes, y quedó estigmatizada y estigmatizado el pensador.

Que la encerrona es para siempre y solo les quedarán los escenarios de las calles perpendiculares al centro. O si un día, por necesidad, las luces del centro los convoca, será para usarlos y luego tirarlos, ojalá devolverlos, pero ya será tarde para los otros, serán unos vendidos.

Léase hicieron un negocio doble. Los usaron para su beneficio y luego los dejaron “sucios”, desacreditados y quedarán en el limbo a la espera de la salvación. 

Que el resto, la mayoría, ya aprendió y asimiló la otra historia, la oficial. Desde allí construirá su ser nacional y nosotros para ellos siempre seremos los “raritos”, los deprimentes.

Y que esa historia oficial, cosificó la cantidad de miseria, desempleo, inseguridad, corrupción, prostitución y drogadicción que la sociedad puede soportar. Con fríos números han naturalizado la injusticia y desnaturalizado a la persona y a la sociedad. 

Hijos, nunca olviden que siempre pero siempre hay un PERO (es con mayúsculas si tiene fundamento, sino es cháchara) y ese PERO es cuando la persona entra en acción y quiere modificar y encarnar su vida. El abuelo llamaba a eso deformar el tubo por dónde nos hacen transitar.

Tal vez si les sirva saber cómo a los de mi generación nos robaron el discurso auto denunciándose. Como contaron “su” historia con el fin de dejarnos sin nada que contar y denunciar. Ustedes no vivieron esta situación, nacieron con ella.

Y además cómo a este escamoteo le impusieron una estética particular, la de la conspiración, pero al revés, nos dejaron como conspiradores a los denunciantes.

Basta promover las confesiones del sicario económico para perder toda la audiencia y convertirnos en el “enemigo” nosotros y no el sicario y sus patrones (video que reproduce este portal).

Comenzaron a producir en masa un cierto tipo de películas, libros, documentales, programas periodísticos, series televisivas, portales y demás que alertaban y mostraban las conspiraciones de los “dueños del poder”, en verdad todas las que ustedes vieron.

Ellos mismo lo hicieron, pero no mostraron todo de la misma forma. Recuerden son los dueños de casi todo, de lo político, lo económico y a través de la industria del entretenimiento manejan el modelo cultural imperante.

Como siempre, Maquiavelo dixit, dividieron y seccionaron los mensajes pero el fondo de la cuestión es la misma, dominar. 

Mayoritariamente se sacó a la luz los complots herramentales, los que son exteriores al hombre es decir los políticos, las escuchas, los seguimientos, el control sobre las personas y hasta los asesinatos por encargo.

Intentan demostrar que nada puedes hacer ya que su red es inmensa y todo lo controla. Se podrá aletargar la máquina, o hasta destruir una de sus partes, pero tarde o temprano se renovará. Resultado, para que meterse en semejante embrollo, quédense en el sillón.

Además aplaudan, pero aplaudan mucho, pagamos por ello. Millones en entradas de cine o abonos televisivos y wifi para ver cómo se planificó, ejecutó y ejecuta el plan de control social que nos somete diariamente a convertirnos en una simple mercancía de intercambio.

También pagamos datos telefónicos para que google sea la “central de inteligencia mundial” y además esto no solo se naturalizó sino hasta pasó a ser divertido y sobre todo cómodo, palabra por dónde entra la mayoría de las cosas malas.

Sumado a la parafernalia tecnológica y de redes sociales, tienen jaqueada nuestra reflexión convirtiendo lo superfluo en importante y lo herramental en fin en sí mismo.

Simultáneamente, denunciaron la manipulación del modelo cultural puramente dicho pero con menos horas de filmación y una puesta en escena que nos remitía al totalitarismo nazi o comunista.

Denigraron, manipularon y metieron tanta porquería en el sistema que cualquier teoría cierta y confirmada, es tenida en la misma consideración que la más inverosímil.

Naturalizaron tanto el horror, que la gente acepta, aunque se escandalice, líderes que hacen guerras y matan millones de personas pero no pueden admitir que un grupo de científicos o académicos jueguen a distancia con sus cabezas y manipulen la realidad.

Admiten Hiroshima pero no Woodstock, el ataque a las torres pero no el aumento de las enfermedades psicosociales causadas, remarcando el causadas, por los medios masivos de fomento del miedo.

A pesar de definir una estética para cada medio y para cada modelo, el fin es siempre el mismo demostrar que están hace cientos de años y que nadie pudo contra ellos y menos podrán ustedes. El fin es paralizarlos y devolverlos al sillón.

Tengo que terminar, y hago énfasis en “el tengo que” como si fuera una necesidad básica, e ir a revisar el mail, el wasap, el feisbuk, instagram, tinder, netflix, espotifai, tuiter, iutub, linkedin y esnapchatya que temo quedar fuera de algo.

Por ende y a modo de cierre, recordarles que la red cuasi invisible no todo lo contiene no todo lo abarca pero que trabaja incansablemente como si lo fuera.

Que muchos de nosotros dejamos los tiempos del diagnóstico y la denuncia intelectual y salimos, cuál apóstoles, a caminar los barrios y charlar con todos y principalmente a reconstruir los puentes generacionales.

Ya que mientras nuestros grandes debaten continuaban la máquina mediática de control social y fomento del miedo estaba en la calle y no paraba de cautivar más y más gente, sobre todo jóvenes. 

 

Aggiornamos el discurso le sacamos todo el tufo a izquierda conspirativa y a fin de los tiempos. Lo hicimos modernamente digerible pero crudamente real.

Si el ridículo sirvió en contra nuestra pues lo usamos en contra de ellos. Para irritar a nuestros oyentes les decíamos cosas como “para dejar solos a sus hijos con las redes y la tecnología cómprenle merca, es lo mismo”.

Con la premisa que “si al hijo de Dios no todos los escucharon” a nosotros menos… pero no por ello debíamos claudicar sino redoblar.

Y siempre pero siempre recuerden, que le temen al rebelde (si tiene carisma más) y al parresiasta (el que dice la verdad) pero sobre todas las cosas, le temen a los que viven apasionadamente y encarnan su tiempo histórico, léase a los que intentan trascender la vida mediocre y material que se nos ofrece.

Y me fui porque insisto, el teléfono no para de vibrar… 


Fuente: Pensar al Sur