05 de junio de 2017

NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO EN LA CRUZADA MUNDIAL CONTRA LA CORRUPCION


 

No todo lo que brilla es oro en la "cruzada" mundial anticorrupción.[1]

Riesgos de los sesgos editoriales interesados y de la miopía mediática involuntaria, al tratar las derivaciones de las causas judiciales vinculadas a la corrupción y el pago de sobornos por parte de las multinacionales de Brasil.[2]

Por Juan Valerdi[3]. Pensar al Sur - 7 de Junio de 2017

Desde principios del siglo XXI operan varios frentes que parecen tener un objetivo común en apariencia "loable": la lucha contra la corrupción política en todo el mundo. Sin embargo, propongo aquí un vistazo sobre estas acciones que analice algunos objetivos y beneficiarios que podrían ser los impulsores interesados de esta nueva "cruzada" que, siendo de alcance global, se ha acelerado y profundizado en los últimos tiempos. En particular en Latinoamérica, con las filtraciones de información relacionadas con las Redes de Guaridas Fiscales (en adelante RGF)[4], como los "Panamá Papers" o la "mega-causa" judicial internacional del "Lava Jato/Odebrecht".

Trataré de exponer las razones que pueden llevar a pensar que, detrás de esta “cruzada”, puede haber intereses a los que la corrupción no les molesta particularmente e incluso les ha sido funcional en el pasado, pero que hoy necesitan clases políticas débiles o devastadas en Latinoamérica para avanzar sin resistencias relevantes de ningún tipo (legales o ilegales) sobre los ricos e indispensables recursos naturales de esta región, las obras de infraestructura necesarias para extraerlos, los derechos laborales de sus trabajadores y sus mercados de consumo de bienes y servicios (formales e informales).

Antes de entrar en el análisis particular del origen de la ola de procesos derivados en toda Latinoamérica como consecuencia del caso Lava Jato/Odebrecht, quisiera mencionar brevemente otras acciones vinculadas a la "guerra anti-corrupción" mundial, ya que aunque estas puedan parecen independientes del tema central que motiva en estos días el artículo –el caso Odebrecht–. Considero que son diferentes operaciones tácticas que forman parte de una estrategia común: debilitar el poder efectivo de las clases políticas y de los estados nacionales para permitir una imposición más rápida y ventajosa en las condiciones de explotación de recursos naturales, mano de obra y mercados de consumo por parte de las multinacionales.[5]

Primeramente, la normativa relacionada con el control anti-lavado de activos que ha tenido un intenso desarrollo global desde los primeros años del siglo XXI y que a mi entender representa un "hacer de cuenta que..." mientras no se ataca realmente el gran lavado mundial que está en manos de multinacionales y crimen organizado de gran escala con la utilización de los grandes bancos internacionales[6], las grandes firmas de auditoría o “Big Four”[7] y por supuesto la indispensable y aceitada maquinaria de las RGF.

Las unidades antilavado de activos del mundo se coordinan y guían por normas impulsadas por el GAFI[8], un organismo creado por el G7, de la mano de las instituciones reguladoras de los EEUU e Inglaterra y cuyos miembros y gobierno distan de ser democráticos, tener representación global o transparencia en sus metodologías de decisión.[9]. El organismo ha sido y es controlado de hecho por los intereses vinculados a las más grandes instituciones financieras de los EEUU e Inglaterra y, por ende, está lejos de atacar sus intereses, promoviendo normas que llevan a que se controlen no sólo normativas, sino inmensas cantidades de información financiera y patrimonial mundial.

Como en el caso de la DEA en la "guerra contra las drogas" impulsada por Nixon en los ´70 y continuada por EEUU hasta nuestros días, el GAFI y la red de unidades nacionales anti-lavado parece dedicarse a administrar el lavado de modo ordenado, en manos de los grandes bancos internacionales y la RGF y asegurando el destino de los fondos a las grandes plazas financieras mientras "entrega" a pequeños y medianos lavadores mal o poco asesorados, con especial énfasis en sindicalistas, personajes famosos o políticos y entidades financieras de pequeño porte que son díscolos o ya han "cumplido su ciclo" y son descartables. Rara vez se ve que desde el GAFI y sus integrantes partan iniciativas de investigación que den en el corazón del lavado de activos de las grandes empresas multinacionales o el crimen organizado. Además se agregan toques de color para consumo masivo como es el exponer y procesar por lavado a "deportistas, artistas, ricos y famosos", irrelevantes en términos de volumen de fondos global pero de altísimo impacto mediático para beneplácito de los medios de comunicación y de la población que consume las noticias y de este modo piensa que "el crimen paga", sin analizar las cuestiones de fondo ni recibir un panorama que las contemple en las noticias relacionados con estos casos y los mencionados previamente de políticos caídos en desgracia.

En una escala menor de manejo de información pero no así de impacto e influencia mediática se ha asistido en las últimas dos décadas a un crecimiento de las ONGs internacionales dedicadas, supuestamente, a denunciar y combatir la corrupción política mundial. Estas organizaciones cuentan siempre con abundantes fondos de auspiciantes que, normalmente, son multinacionales o sus asociados indirectos. A su vez, consideran explícitamente como sus fuentes de información respecto de la corrupción y falta de transparencia a los directivos de las propias multinacionales y en especial los que operan en los países en desarrollo. De este modo la transparencia promovida por estas ONGs apunta a la tan mentada "seguridad jurídica" para las inversiones y negocios de las multinacionales en los países en desarrollo y a la minimización o desaparición de las trabas "burocráticas" que pudieran entorpecer su desembarco u operatoria. Obviamente, se suma además como "traba" el cobro de "peajes" por parte de las fuerzas políticas que gobiernan en los distintos niveles los países, regiones y localidades donde se hacen o harán negocios.

Nada se menciona, sin embargo, respecto de la opacidad o consecuencias que pudieran tener sobre los países o regiones donde se desarrollan los negocios las condiciones de rebajas o exenciones impositivas, los costos de infraestructura asumidos por los países destino, de control de impacto medio-ambiental y sobre las condiciones de trabajo. Sin mencionar el tratamiento secreto de las condiciones de los PPP (Proyectos Público Privados) que implican endeudamiento y compromisos de muy largo plazo para los países en que esos proyectos se desarrollarán para que las multinacionales puedan tener la infraestructura necesaria para succionar recursos naturales. Es decir, en síntesis, no se promueve en modo alguno desde estas organizaciones un análisis y difusión de un completo e integral impacto neto derivado de las "inversiones" y proyectos para los países, regiones y localidades donde se desarrollarán.

Cabe mencionarse que los objetivos aparentemente positivos que enarbolan estas ONGs y su abundancia de recursos, son una combinación perfecta para darles espacio en los medios afines o los que no tienen interés en profundizar el análisis. De este modo, además, numerosos académicos y analistas desarrollan documentos y artículos financiados por estas ONGs y sus resultados sesgados son difundidos ampliamente por los medios y tomados como referencia por otras ONGs sin percatarse o sin tener interés en analizar integralmente la cuestión, incurriendo incluso muchas veces en contradicciones como consecuencia de ello.

Respecto del tema de los "Panamá Papers" y su tratamiento por parte de los medios de comunicación[10], en los últimos años han surgido numerosas filtraciones de información vinculadas con las RGF[11], siendo los "Panamá Papers" sólo uno de ellos, aunque para Latinoamérica tal vez el de mayor trascendencia. Sin embargo, la mayoría de dichas filtraciones ha estado vinculada a una parte relativamente marginal de los fondos que manejan estas RGF, la correspondiente a la corrupción política.

Se ha estimado que de los flujos de fondos ilícitos que administra la RGF, los provenientes de la corrupción política, representan no más del 5% del total[12]. En el caso de las multinacionales se ha estimado que sus fondos proveen de dos tercios de esos capitales ilícitos administrados por la RGF. Restando explicar algo menos de un tercio que corresponden a las actividades criminales “clásicas”  –no financieras ni fiscales– como el narcotráfico, la trata de personas, el contrabando de armas, etc.

En el tratamiento mediático de las noticias relacionadas con los "Panamá Papers" el problema fundamental se relacionaba con la casi ausencia en los titulares y notas del 95% de los dueños de los fondos ilícitos que manejan las RGF, la delincuencia organizada y las multinacionales y un sobredimensionamiento del rol de las clases políticas que manejan una parte minúscula.[13] Adicionalmente se presentan datos de los ricos y famosos relacionados con el espectáculo y el deporte dado que son material de buen marketing de venta de las noticias y entretenimiento para el público masivo aunque su peso en los fondos de las RGF y en la evasión de impuestos sea irrelevante.

En el caso Lava Jato/Odebrecht el problema de la campaña mediática, en cambio, no tiene que ver con un sobredimensionamiento de la corrupción o una omisión a la parte que le corresponde al sector privado ya que ambos son protagonistas del caso en sus proporciones aparentemente reales (no está tan claro aún que lo vayan a ser respecto de las consecuencias judiciales y económicas).

Desde el punto de vista del autor la cuestión clave radica en el interrogante que se plantea respecto de los potenciales impulsores y beneficiarios de esta guerra contra la corrupción, especialmente encarnada en dirigentes políticos de casi todos los mayores partidos de la región y con contraparte en las multinacionales constructoras brasileras y otras empresas de ese país.

Es sabido que el poder no deja vacíos y que la declinación de poder de estas clases políticas abrupta y generalizada difícilmente deje espacio rápidamente a renovadas clases políticas impolutas. En especial estando aún sin resolver la cuestión de la transparencia del financiamiento de la actividad política que es un problema no sólo regional sino mundial, tema que difícilmente se resuelva con rapidez por una legislación que deben crear e implementar los mismos protagonistas de la propia clase política.

Es así que al menos por varios años se puede esperar que las clases políticas de Latinoamérica resulten muy cuestionadas y carentes de apoyo sólido por gran parte de las poblaciones donde la campaña mediático judicial avance con rapidez. Y ante esta situación sin duda se abre la posibilidad de que la debilidad derivada de dicha situación sea aprovechada por parte de las empresas multinacionales extranjeras a la región para imponer condiciones de explotación de recursos humanos y naturales y en el desarrollo de las obras de infraestructura necesarias para dicha explotación mediante una mayor presencia directa de sus empresas constructoras o energéticas en las obras de infraestructura o indirecta por medio del manejo de las empresas bajo juicio ya que estas “aprendieron la lección” e incluso debieron vender parte de su paquete accionario para pagar las multas de miles de millones de dólares o ceder obras ganadas mediante pago de sobornos a las empresas extranjeras. No puede dejar de tenerse en cuenta en los análisis y publicaciones de los medios de comunicación serios sin miopías o sesgos interesados, que Odebrecht formaba parte de un proyecto regional de desarrollo en Latinoamérica y que se trata de una empresa que era la número uno en esa región, la número tres mundial en construcción de acueductos y la posición 12 de las mayores 20 empresas constructoras del mundo y que en gran medida este desarrollo global y regional de negocios de la empresa estaba respaldado y posibilitado por los préstamos a tasas preferenciales otorgados a los gobiernos contratantes por parte del BNDES, Banco Nacional de Desarrollo de Brasil.[14] Y no parece casual que el otro gran escándalo de corrupción “descubierto” en relación con multinacionales de Brasil, el llamado “Petrolao” tenga que ver con su petrolera estatal, la Petrobras, la cual hizo la mayor emisión de acciones de la historia mundial en 2010, consiguiendo USS 70.000 millones para financiar sus proyectos de expansión regional y la explotación de la cuenca petrolera del Pré-sal en el mar de Brasil.[15] Cualquier exploración y explotación de ese recurso debía, por Ley Federal, ser realizada en exclusividad por Petrobras o en asociación con esta empresa, sin embargo en noviembre de 2016 el congreso liderado por el gobierno de Temer permitió la explotación plena sin asociación por parte de empresas extranjeras mediante la Ley Federal 13365/2016. La valuación de las reservas de petróleo de este yacimiento es muy variable según las fuentes pero se trata de miles de millones de barriles de petróleo.[16]

Debe quedar claro que no niego el grave problema de corrupción a nivel regional; pero el mismo que no es exclusivo de los políticos y empresas regionales como ha quedado demostrado en casos por ejemplo en: IBM/Banco Nación y Siemens, empresas de EEUU y Alemania operando en Argentina y pagando sobornos en este país y otros. Tampoco es mi intención menospreciar el daño que dicha corrupción causa en el accionar estatal. Sin embargo, a veces combatir un mal con un exceso de rapidez y poca profundidad puede dar espacio a que se abra la puerta a un mal mayor al derrotado.

Es por ello que, a la hora de comunicar y evaluar integralmente las cuestiones relacionadas con este caso, debería tenerse en cuenta que la comunicación de un mensaje relacionado con el lema “que se vayan todos” generalizado en la región latinoamericana y encabezado por los poderes judiciales de la región, dirigidos en lo relacionado con el resarcimiento económico por el departamento de Justicia de los EEUU[17], podría tener consecuencias graves para la fortaleza regional frente al poder de las multinacionales e incluso menospreciar la relevancia de la puja global de poder en que entró Brasil en este siglo XXI de la mano de sus multinacionales.  

Se suma a este grave estado de situación y manipulación o miopía mediática actual, una nueva ola neoliberal en la región que pretende desmantelar la presencia del estado en los principales países, mediante el viejo mensaje de que el estado es ineficiente y los dirigentes corruptos se adueñan de los recursos del mismo y por eso hay “grandes” presiones tributarias, en tanto las empresas privadas y sus CEOs son eficientes y honestos y por ende hay que ponerlos a ellos en el Gobierno y hacer reformas tributarias que reduzcan la presión y ajustar el gasto, disminuyendo por ende la capacidad de intervención y regulación del estado del accionar de las empresas privadas, en especial de las de mayor porte.

La contradicción entre este mensaje y los privados como contraparte de la corrupción pública es diluida mediáticamente, instalando el mensaje de que los empresarios no tenían más opción que pagar los sobornos para trabajar en un medio viciado y que su evasión y elusión fiscal está justificada por la pretensión de “los voraces gobiernos populistas” que tratan de cobrarles impuestos excesivos para robárselos, “repartirlos entre los clientes pobres de sus políticas asistenciales” o sostener estructuras estatales ineficientes llenas de empleados “amigos” o “ñoquis” y por ende se justifica que huyan de este “infierno” hacia los mal llamados (por ellos y sus operadores) “paraísos fiscales”.

El corolario de esto es una frase que se escucha en estos tiempos y que dice que esos empresarios que han fugado y evadido al menos se llevan “la suya” en cambio los políticos corruptos se roban “mis impuestos”, sin entender que la mayoría de lo fugado corresponde a impuestos no pagados o ganancias excesivas permitidas por los sobornos pagados y que la proporción calculada entre fondos de corruptos y dinero fugado por empresarios y ricos es, como se describió en párrafos anteriores, muy superior en favor de estos últimos.

En el cuerpo humano, hongos y bacterias compiten por el “territorio”; en ambos casos pueden ser benignos o causantes de enfermedades. Si por una leve angina con placas de bacterias  tomamos un poderoso antibiótico de última generación, este matará a casi todas las bacterias causantes o no de esa angina, pero no afecta en lo más mínimo a los hongos y por ende la avanzada de los hongos perjudiciales podría resultar en graves afecciones originadas en su población de hongos para quien atacó con desproporción y sin medir consecuencias una afección leve. ¿Si los hongos pudieran influir en cómo se ataca una angina bacteriana, cree el lector que recomendarían guardar reposo y comer sano o el antibiótico más fuerte de mercado?

 

 

 

[1] Este artículo es una ampliación de las ideas y conceptos que expuso el autor durante su participación, los días 11 y 12 de mayo de 2017, como expositor/especialista en un evento de periodistas y especialistas Latinoamericanos desarrollado en Lima/Perú y cuyo principal tema fue el caso Lava Jato/Odebrecht de Brasil y su impacto en Latinoamérica. “II Encuentro latinoamericano de Periodistas de Investigación sobre Flujos Financieros Ilícitos. El caso ´Lava Jato´ y el mundo Off Shore”. Acceso Web:  http://www.latindadd.org/2017/05/08/periodistas-de-10-paises-analizaran-en-lima-el-caso-lavajato/

Otros artículos/entrevistas del autor pueden consultarse en su Blog: www.juanvalerdieconomista.blogspot.com.ar

[2] Para un análisis complementario del presente artículo referido al tratamiento mediático de los “Panamá Papers” puede consultarse el artículo: “No todo lo que brilla es oro. La Red de Guaridas Fiscales y la manipulación de la información de las filtraciones” elaborado por el autor en noviembre de 2016 y publicado en la revista RevCom de la Red de Carreras de Comunicación Social y Periodismo de Argentina, Nro. 3 de 2016. Acceso Web:

http://perio.unlp.edu.ar/ojs/index.php/revcom/article/view/3628/2986  o una versión previa publicada en la Revista latinoamericana ALAI en agosto de 2016: “¿Cuál es el secreto de la Red de Guaridas Fiscales?”.  Acceso Web: http://www.alainet.org/es/articulo/179552. 

[3] Juan E Valerdi es Economista (UNLP), Magister en Finanzas Públicas (UNLP/CA) y Docente de Macroeconomía en la UNLP, de Finanzas Publicas en la Maestría en Finanzas de la Universidad del Salvador e Investigador de la Red de Justicia Fiscal Latinoamericana.

Ha sido: Investigador del CEFID-AR, Consultor en Argentina de organismos internacionales como: PNUD, UNOPS, BID, BIRF; Asesor en Argentina de: Presidencia Banco Central, Presidencia Unidad de Información Financiera (UIF), Presidencia Banco de la Nación, Congreso de la Nación; Coordinador Fiscal del Sistema Información Tributaria y Social (SINTyS); Integrante de Tax Justice Together Europe Tour 2016 y Consejero por el Banco Central en el Consejo Asesor de la AFIP (Administración Federal de Impuestos).

[4] El autor se resiste a utilizar la traducción habitual de los “Tax Havens” al español como “Paraísos Fiscales”, ya que no sólo es errónea desde el punto de vista formal (Paraísos en inglés es “Heaven”) sino que incluye en ese error un fondo de justificación del uso de las Redes de Guaridas Fiscales (RGF) por parte de las empresas y ricos que huyen del “infierno” de los gobiernos cuya “voracidad fiscal pretende saquear los beneficios obtenidos con sus esfuerzos”. “Haven” tiene como traducción oficial, entre otras, a “Guaridas”, palabra que parece ser la más representativa para el rol que cumplen las RGF desde las épocas de piratas y corsarios al servicio de su majestad la Reina.

[5] Una exposición relacionada con esta cuestión fue realizada por el autor en el Parlamento Europeo en abril de 2016 en ocasión del cierre del Tax Justice Together Tour del que formaba parte junto a otros 9 activistas/investigadores de África y Latinoamérica organizado por una coalición de 24 ONGs internacionales. Acceso Web:

http://juanvalerdieconomista.blogspot.com.ar/2016/05/exposicion-juan-valerdi-en-el.html

[6] Respecto de los grandes Bancos se recomienda el artículo “Cómo funcionan los 28 bancos que dominan la economía global” de Marcelo Justo para BBC Mundo (28 marzo 2016). Acceso Web:
http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/03/160325_economia_mecanismos_hidra_financiera_mundial_mj

[7] Las llamadas “Big Four” son las 4 mayores firmas de auditoría de grandes empresas, grupos y multinacionales, a las cuales asesoran en su “planificación fiscal” o, menos eufemísticamente, minimización de pago global de impuestos. Se trata de las firmas Deloitte (USA), KPMG (Inglaterra), PricewaterhouseCoopers (PwC) (Inglaterra) y Ernst & Young (Holanda).

[8] El GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) fue creado en la reunión de París de 1989 del grupo G7 para la lucha contra el lavado de activos y en 2001 se agregaron directivas de este organismo para la lucha contra el financiamiento del terrorismo. Los países miembro fundadores originales eran 16 y actualmente son 35 países y 2 organizaciones regionales y dos países “observadores”: Israel y Arabia Saudita. De Latinoamérica se cuentan entre los miembros a Argentina, Brasil y México. Acceso Web: http://www.fatf-gafi.org/about/historyofthefatf/

[9] En el caso de Argentina su Organismo de lucha contra el lavado de activos es la Unidad Información Financiera (UIF) desde el cambio de gobierno de 2015 está en manos de un Presidente ligado laboralmente al FMI y una vicepresidenta ligada a la defensa legal de un banco como el HSBC. Una ampliación de la situación de la UIF Argentina y de sus implicancias puede verse en el siguiente artículo del autor: “Argentina está desnuda para enfrentar a los paraísos fiscales” publicada por La Izquierda Diario en Julio de 2016. Acceso Web: http://www.laizquierdadiario.com/Argentina-esta-desnuda-para-enfrentar-a-los-paraisos-fiscales

[10] Para una ampliación de lo referido a la miopía o sesgo mediático del tratamiento de los Panamá Papers y sus posibles implicancias para las clases políticas ver artículo del autor citado en nota al pie número 2.

[11] Los Panamá Papers (miles de datos de sociedades creadas desde Panamá en la RGF por la firma legal Mossack Fonseca), surgieron luego de las filtraciones de “La lista Falciani” (exposición y entrega a la justicia de Francia de miles de cuentas no declaradas del HSBC sucursal Suiza, en especial propiedad de personas físicas), el Lux Leaks (Exposición por parte del consorcio internacional de periodistas de ICIJ de los esquemas utilizados por multinacionales asesoradas por una de las Big Four, PwC en su filial de Luxemburgo, para no pagar impuestos en ningún lugar del mundo o hacerlo de modo irrelevante, de especial trascendencia para la Unión Europea por el uso de países miembro de la misma como Luxemburgo, Irlanda, Holanda y Austria en estos esquemas), entre otras filtraciones de información secreta bancaria y societaria. 

[12] El cálculo aproximado de las proporciones de fondos administrados por la RGF correspondientes a corrupción, multinacionales y delitos “tradicionales” corresponde a Raymond Baker fundador de Global Financial Integrity (GFI) en su exposición “Transparencia financiera: moviéndose hacia soluciones sistémicas.” Publicado el 4 de junio de 2014 en GFI Press. Acceso web: http://www.gfintegrity.org/press-release/fix-global-shadow-financial-system/ 

[13] Para una ampliación de lo referido a la miopía o sesgo mediático del tratamiento de los Panamá Papers y sus posibles implicancias para las clases políticas ver artículo del autor citado en nota al pie número 2.

[14] Ver el siguiente artículo periodístico “pre-LavaJato”: https://www.eldinero.com.do/5246/odebrecht-lidera-ranking-mundial-sobre-constructoras-en-el-mundo/

[15] Ver el siguiente artículo periodístico de setiembre de 2010: http://expansion.mx/economia/2010/09/24/petrobras-brasil-accion-pemex-expansion

[16] Ver estimaciones en la página de Petrobras: http://www.petrobras.com/es/magazine/post/profundo-futuro.htm

[17] Debe tenerse en cuenta que el caso Odebrecht parece estar encabezado por el Poder Judicial de Brasil, sin embargo es muy fuerte y poco conocida para el público general la presencia del Poder udicial de EEUU y por ello, por ejemplo, el Departamento de Justicia de los EEUU determinó, en diciembre de 2016, multas por 3,5 miles de millones de dólares para Odebrecht y Braskem (empresa petroquímica brasilera), definiendo el destino de las mismas en un 10% para el Gobierno de los EEUU, un 10% para el de Suiza y un 80% para el de Brasil. Acceso web a la decisión del Departamento de Justicia de EEUU: https://www.justice.gov/opa/pr/odebrecht-and-braskem-plead-guilty-and-agree-pay-least-35-billion-global-penalties-resolve

 


Fuente: Pensar al Sur